Bienvenidos a este humilde pero sincero espacio. 
    Mi pequeño sitio donde digo libremente lo que pienso y siento.   

Todos tenemos obligaciones y deberes hacia nuestros semejantes. Pero parece bastante curioso que, en la sociedad neurótica moderna, las energías de los hombres se consuman en ganarse la vida y rara vez en la vida misma. Se necesita mucho coraje para que un hombre declare, con claridad y sencillez, que el propósito de la vida es disfrutarla. Hay tanto que amar y admirar en esta vida que es un acto de ingratitud no ser feliz y estar contento en esta existencia.                                                        Mis escritos están encauzados como un camino de crecimiento personal y espiritual.

Dejar de resistirse o dejarse arrastrar.

abril 2, 2025


Lo más difícil cuando sufres es no hacer nada. Ni siquiera pensar en rendirte. La mayoría de la gente hace lo natural: superar el dolor, arreglar lo que estaba roto y obligarse a tomar el control. Yo hace muchos años lo intenté. No terminó bien para mi salud mental. Me quedé en mis pensamientos demasiado tiempo. Reflexionando sobre lo que podría haber sido diferente. Cómo podría haber sido mi vida.

Todos los procesos de pensamiento conducían al mismo final: la miseria. La sanación práctica de cualquier cosa requiere algo más difícil: la resistencia. La paradoja de la sanación es que no es un problema que resolver; es un proceso que permitir. Y ese proceso comienza con la sumisión. La sanación comienza cuando dejamos de forzar nuestro camino a través del dolor. O dejamos de resistirnos y comenzamos a permitir.

¿Qué significa eso? 

Significa soltar la necesidad de controlar cómo y cuándo ocurre la sanación. Significa confiar en que no tienes que forzar tu camino a través del dolor para alcanzar la paz. Hay una razón por la que tantos maestros espirituales e incluso psicólogos enseñan el valor de resistirse. Deja que la vida fluya a través de ti a un ritmo que no sea forzado.

Dejar espacio para lo desconocido es lo más importante. Cuando hay una gran decepción, no sabemos si ese es el final de la historia. Puede que solo sea el comienzo de una gran aventura. La vida es así. No sabemos nada. Llamamos a algo malo; lo llamamos bueno. Pero en realidad, simplemente no sabemos.

Cuando sientes dolor, la mente quiere cerrar el círculo, pero el corazón necesita espacio. Resistirse es aprender a permanecer en ese espacio sin intentar llenarlo.

En realidad, no sanamos nada; simplemente lo dejamos ir. Algunas personas se aferran al control para acelerar el proceso. Quieren averiguar qué salió mal. Si pudiera analizarlo, comprenderlo y solucionarlo, por fin me sentiría mejor, es un pensamiento común. Pero mantenerse hiper-consciente, en modo "preparado para la próxima ola de dolor", no funciona. La sanación no ocurre en modo supervivencia. Tienes que ablandarte. Tienes que dejar de aferrarte con tanta fuerza. Suelta o serás arrastrado. 

Aferrarse crea más sufrimiento. No puedes seguir hurgando en la misma herida y esperar que sane. Suelta. Por incómodo que parezca, resistirse es hacer espacio para llegar a donde debes estar. Es aterrador porque requiere confianza. Cuando te han herido, la confianza parece ser lo último que quieres dar: a ti mismo, a los demás y a la vida. Es más fácil construir muros, intentar protegerte de más dolor. Pero esos muros atrapan el dolor en tu interior. No puedes sanar lo que aún proteges. Derribar esos muros es arriesgado, pero también es el camino a seguir. Puedes crear las condiciones adecuadas (descanso, apoyo, autoconciencia), pero no puedes forzar una herida a cerrarse más rápido de lo que está lista.

Lo que la vida te quite, déjalo ir. La sanación ocurre a su propio ritmo. Es natural desear que la incomodidad termine. Deseas respuestas y un cierre. Pero a veces la sanación se reduce a aceptar la incomodidad sin necesidad de solucionarla. La curiosa paradoja de la sanación es que comienza con la sumisión. Pero no confundamos sumisión con evasión.

Aún tienes que estar presente. Tienes que sentir el dolor, la ira, el miedo, sin aturdirte ni huir. Pero no tienes que controlar lo que sucede después. No tienes que aprender la lección ni decidir cómo resultará todo. Tu trabajo es sentir, liberar, soltar y confiar en el proceso. Incluso cuando sientas que no pasa nada, confía en que sí. El cuerpo y el corazón saben cómo sanar si les das el espacio para hacerlo. No entierres el dolor. No puedes sanar lo que te niegas a sentir, resistirse te permite afrontar la verdad, incluso cuando duele. Déjala pasar. No te apegues a ella durante todo el proceso. Déjala continuar. A la gente le cuesta soltar su sufrimiento. Por miedo a lo desconocido, prefieren el sufrimiento que les resulta familiar.

¿Cómo es resistirse? Puede significar perdonar a alguien que te lastimó o aceptar que no puedes cambiar el pasado. Tal vez sea admitir que necesitas ayuda o dejar ir un sueño que ya no encaja. Sea lo que sea, recuerda: resistirse no te hace menos poderoso. Es la valentía de soltar lo que te frena. Y en esa liberación, encuentras la libertad. Rendirse te pide creer que el alivio llegará, incluso cuando aún no lo sientas. Significa confiar en que no saber está bien.

Esa quietud no es estancamiento. Que los periodos de tranquilidad no son vacíos; es cuando ocurre el verdadero trabajo. Puede que no veas la transformación de inmediato, pero está sucediendo. Sanar no se trata de arreglarte; se trata de convertirte en ti mismo. Resistirse es el puente que te lleva a tu ser completamente sanado. No puedes pensar en tu camino hacia la sanación. No puedes pensar en la sanación. Tienes que sentirla. Eso significa dejar que la tristeza surja sin intentar ahogarla. Dejar que la ira aflore sin juzgarla. Dejar que el miedo se quede ahí sin intentar controlarlo.

Date permiso para sentirlo todo, incluso lo feo, sin necesidad de arreglarlo. Resistirse es la forma de dejarlos pasar. O mejor aún, la forma en que te dejan en paz para vivir de nuevo. Resistirse o déjarse arrastrar.

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
A todo lo que te reste paz súmale distancia.
 

Sufrimos porque queremos que la vida se mantenga en calma.

marzo 17, 2025


Nacemos en un mundo de cambio constante. Todo se deteriora. Perdemos continuamente todo aquello con lo que entramos en contacto. Nuestra tendencia a apegarnos a experiencias impermanentes causa tristeza, lamentación y dolor, porque con el tiempo nos separamos de todo y de todos los que amamos. 

Nuestra falta de aceptación y comprensión de este hecho hace que la vida sea insatisfactoria. Todo lo que ves, tocas y amas está en proceso de transformarse. Las personas que amas se irán o cambiarán. Las cosas que atesoras desaparecerán o se romperán. Incluso tu propio cuerpo envejece a cada segundo. Esa es la naturaleza de la vida: la impermanencia.

Todo se deteriora. Las estrellas se extinguen. La gente pierde la vida, a veces de las formas más desafortunadas. Pero luchamos con esta verdad. No podemos aceptarlo. Intentamos aferrarnos, pero no podemos. Duele porque esperamos que las cosas sigan igual. Nos apegamos porque queremos que las cosas duren. Queremos que las personas que amamos sigan siendo las mismas. Queremos que la felicidad perdure. Pero nadie tiene garantizada la felicidad para siempre. Es imposible.

Todas las cosas condicionadas son impermanentes. Cuando uno ve esto con sabiduría, se aleja del sufrimiento. Nuestro apego a lo impermanentes nos predispone a la infelicidad, el dolor y la miseria. Lamentamos lo que se ha ido. No podemos hacer las paces con lo que no podemos conservar. Y el ciclo se repite. ¿Por qué hacemos esto? ¿Por qué nos aferramos, incluso cuando duele? 

Porque la mayoría de las personas no pueden aceptar plenamente la naturaleza de la vida. Se resisten a ella. Y siguen luchando contra ella. Quieren que las cosas sigan igual. El dolor que sentimos por la pérdida no proviene solo de la pérdida, sino de esa parte de nosotros que no quiere soltar. El duelo no se trata solo de extrañar lo que se ha ido; se trata de la negativa de la mente a aceptar que las cosas han cambiado. Ahí es donde reside el sufrimiento: en la brecha entre lo que es y lo que deseamos que fuera.

Se dice que: “Nadie se baña dos veces en el mismo río”. El río de la vida siempre fluye. Tú y yo somos parte de ese río. Luchar contra la corriente nunca funciona para nadie. Todos estamos cambiando. Estamos perdiendo partes de nosotros mismos. Y a personas que amamos. La pérdida es dura. Pero es inevitable. No puedes detenerla, como tampoco puedes detener la puesta del sol. Pero puedes cambiar tu forma de afrontarla. Puedes dejar de resistirte.

Tu alegría es tu tristeza desenmascarada. Cuantas más amas, más duele cuando las cosas cambian. El amor es real y es importante. Perderlo no tiene sentido para nosotros. No podemos asimilarlo. Nadie puede. Por eso tarda tanto en sanar el duelo. Seguir adelante, sanar del dolor y levantarse es fundamental. No significa que no te importe. Tienes que sanar por quienes se quedan atrás. Resistir lo perdido nos mantiene en un ciclo de desesperación. No podemos detener las pérdidas. Pero podemos cambiar nuestra forma de responder a ellas. Podemos elegir aferrarnos demasiado tiempo y sufrir. O podemos elegir superar lo que estamos atravesando y dejar que la vida fluya a través de nosotros.

Esto último es clave para sentir menos miseria, desesperación e infelicidad. Practicar el soltar es la forma de recomponerte para aquellos a quienes amas y que aún están ahí para ti. Hacer las paces con lo que se ha ido (no de una vez, sino poco a poco) podría liberarte.

Acepto y reconozco que perder a las personas que amo es una realidad de la vida que no puedo cambiar. Cuando estoy sucedió, no resistí el duelo. Me dolió mucho. Seguí repasando mis experiencias con ellas en mi cabeza. Porque las extrañaba. Pero pensé que permanecer en ese estado emocional el resto de mi vida no me hará ningún bien ni a mí ni a las personas que amo.

Por difícil que sea soltar, será la única manera de reducir el sufrimiento emocional. Amar a alguien sabiendo que podrías perderlo hace que el amor sea significativo, no más débil. Cuando aceptas que nada perdura, dejas de malgastar energía intentando aferrarte a lo que perderás. Empiezas a mostrarte más plenamente porque sabes que la "presencia" con esa persona es todo lo que realmente tienes. El amor no se sentiría tan sagrado si supieras que nunca lo perderás. El hecho de que las cosas terminen les da significado. Por eso dicen: "No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes".

Pero tú puedes saberlo. Puedes amar y apreciar a las personas mientras están aquí, porque sabes que no durará. El verdadero trabajo consiste en aceptar que la vida siempre está cambiando. Tu mente querrá aferrarse, pero tu corazón sabe que no. Todo lo que amas cambiará, pero eso no lo hace menos valioso. Lo hace más preciado.

La práctica no consiste en dejar de amar; es saber la diferencia entre el apego y el desapego. Y cuándo practicarlo. Trabajar con la realidad es el único camino a seguir. Nada dura para siempre, ni la felicidad ni la tristeza. Sufrimos porque queremos que la vida se mantenga en calma. Pero toda la vida es movimiento. Déjala moverse. Ámala mientras pasa. Fluye con la realidad. Disfrútala mientras aún tengas tiempo. Ahí es donde reside la paz: no en aferrarse, sino en practicar el arte de soltar y aferrarse al mismo tiempo sin perder la cabeza.

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
Solo se vive una vez, pero si se hace bien, una vez es suficiente.
 

Exponer y explicar las cosas de corazón.

marzo 14, 2025


El día de ayer jueves tuve la oportunidad de ver una película muy interesante y en uno de los diálogos el hijo pregunta a su padre acerca de la muerte. Sus lindos ojos ansiaban entender, de la manera más natural, como si de por qué no se caen las estrellas se tratase. 

Algunos se preguntarán como podemos explicarle a un niño de seis años si no tenemos certeza de nada. Si fuera yo católico, por ejemplo, le habría explicado que ahora habría un juicio de actos buenos y malos y que de ese modo se va al cielo o al infierno. Explicando por supuesto qué es el cielo y qué es el infierno. Pero eso tampoco sería una verdad, ni una certeza, sino la explicación de unas personas, ¿verdad? 

Del mismo modo yo doy la explicación que mi corazón dice es la verdad, y no porque me lo diga nadie, sino porque así lo ansía e intuye mi alma. Luego he visto que no soy el único y que todo encaja, pero inicialmente, es una experiencia personal. Si tenemos razón unos u otros lo veremos pronto.

Lo importante es que el hijo entienda (casi mejor que yo quizás) un misterio que se hace más misterioso conforme más liamos la cosa con sinsentidos y especulaciones absurdas. Creo que el secreto es su naturalidad, exponer y explicar las cosas de corazón, con esa misma naturalidad. Uno cuenta lo que uno sabe, que no somos sólo Materia y que nuestro cuerpo espiritual no muere nunca. Que la vida es un pequeño paso que nos sirve para aprender, recordando y Re memorizando, la única verdad y vía: el AMOR. 

Nacemos y olvidamos lo innecesario para volver a experimentar de cero el Amor como camino, descartando el egoísmo, derivados y similares. En muchas vidas, en muchos cuerpos, tendremos muchas oportunidades diferentes y variadas de experimentar esta única verdad. Desde todos los puntos de vista entenderemos la creación y la VIDA.

A modo personal quiero matizar que es una visión mucho menos egoísta que la de una única vida. Cuando uno asimila y “recuerda” esta realidad como propia entiende muchas cosas y abandona unos miedos absurdos que nos invadían creyéndonos con una única oportunidad para salvarnos o condenarnos. 

¿Primero se dice que Dios es infinitamente bondadoso y misericordioso, sin embargo, castiga a los humanos malos para la eternidad? No tiene ningún sentido, ¿no es cierto? ¿Yo como le voy a contar esa historia a mi hijo o hija si no se la cree nadie? 

Es un contrasentido, hasta él o ella me lo diría tarde o temprano (así lo hice yo). Escucho que Dios siempre la toma con los débiles y que eso significa que, o Dios es cruel, no como decían, o no existe. Yo pienso que del Dios que hablan es de un Dios "humano", o, mejor dicho, "humanizado". Y Dios no es como nos dé la gana, sino como Él es. Y tampoco podemos entender a nuestra manera sus razones porque siempre las contaminamos con el egoísmo. A Dios se le entiende con el corazón.

¡Dios siempre se ceba con los más pobres entre los pobres! Eso no es cierto. Somos nosotros los que dañamos a los demás porque los marginamos. Los mismos seres humanos marginamos y nos creemos algunos superiores sólo porque hemos tenido la suerte de nacer en un país rico. Somos afortunados, y, sobre todo, responsables de poder reequilibrar la balanza. Pero gastamos el tiempo quejándonos inútilmente. En nuestras manos tenemos soluciones. Y no hay que hacer nada grandioso, tan sólo pequeños gestos, diminutas miradas, sigilosas conductas de Amor. Tú me entiendes, ¿a que sí? 

Si Dios es infinitamente Amor (cosa realmente cierta), a Dios le importa un comino que nos quitemos unos a otros nuestras insignificantes vidas materiales. Más bien habría creado un sistema para que aprendamos a base de experimentar nuestros errores. Un ser que asesina quizás entienda que ese acto no lleva a nada cuando sea asesinado. 

Jesús lo dijo muy claro, pero oímos cuando queremos oír: “Pedro, recuerda que quien a hierro mata a hierro muere”. Cuando uno supera esos errores, experimentándolos una y otra vez, alcanza un nivel en el que “recordar” se hace intuitivo. Eso creo que me está sucediendo. Tenga o no razón creo que es un hermoso camino que no hace daño a nadie, salvo al que quiere sentirse herido porque la duda le corroe el alma. 

Perdonen si escandalizan mis palabras. Son sinceras y creo que con sinceridad y amor deberíamos expresarnos todos. Puedo parecer loco, pero creo que todo esto que digo tiene un sentido para todos vosotros, lo entendáis ahora o no. Perdonad que pueda parecer prepotente o algo parecido, pero no creo hacer mucho mal en hablar desde el corazón e intentar por todos los medios actuar en consecuencia.

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.

 

La vida de 24 horas es una forma de valorar lo real.

marzo 13, 2025


Hace unos años, comencé a tratar cada día como una vida, porque hay que comenzar a vivir de inmediato y contar cada día como una vida. Mi objetivo es que cada día sea una experiencia completa en sí misma. El día de hoy no tiene por qué ser un puente hacia un día mejor ni algo significativo. Lo es todo, por muy ordinario que sea. Es una mentalidad simple pero efectiva para una vida plena.

Despertar, sonreír y pensar en las próximas 24 horas como una vida aparte. Al despertar esta mañana, sonrío. Veinticuatro horas nuevas están ante mí. Prometo vivir plenamente cada momento ya que hace muchos años hice un voto en el aquí y ahora. Un voto es una promesa a uno mismo, un compromiso. Pensaba que estar presente durante 24 horas y dejar que cada día sea suficiente era una buena forma de abordar la vida. Me prometí disfrutar cada minuto del día que me toqué vivir.

Cada mañana se convierte en un nuevo comienzo, y cada noche, en un suave cierre. La vida se convierte en una serie de nuevos comienzos, de momentos de tranquilidad que se bastan por sí solos. Hoy puedo empezar de nuevo. Sin arrepentimientos del pasado. Sin preocupaciones del futuro. Solo hoy. No tengo que cargar con el peso del ayer ni con las ilusiones del mañana. Hoy es toda una vida: el único lugar donde realmente existo. He estado intentando vivir así. Para mí, es una práctica consciente, no una filosofía. 

Me despierto y sonrío no por costumbre, sino por un profundo aprecio por la vida. Si empiezo el día bien y de buen humor, se crea un efecto dominó a lo largo del día. Honro el milagro de la vida para sentirme más vivo. Cada mañana, tú y yo tenemos veinticuatro horas, toda una vida por delante.

Vivir la filosofía de la vida de 24 horas significa estar plenamente presentes en todo lo que hacemos. Lavar los platos ya no es una tarea, sino una oportunidad para ser conscientes. Caminar se convierte en una experiencia de sentir, escuchar y estar atento a la vida que te rodea. Escribir para mí se convierte en una oportunidad para encontrar fluidez (una sensación de concentración inmersiva y plena participación).

Te das cuenta de que cada pequeño detalle del día importa, al igual que cada parte de la vida. Todo se vuelve más que simplemente prestar atención. Con esta mentalidad, las pequeñas decisiones importan. Cada conversación, momento de silencio y acto de bondad se convierten en parte de una vida completa y singular. Honras cada experiencia como parte de una vida aparte.

Cuando somos conscientes, profundamente conectados con el momento presente, nuestra comprensión de lo que sucede se profundiza y comenzamos a llenarnos de aceptación, alegría, paz y amor.

Creo que la vida debía vivirse como si cada momento pudiera repetirse infinitamente, un concepto que lo llamo "eterno retorno". Es un reto para saber si estamos contentos de revivir cada día eternamente. Ese experimento mental nos obliga a reconsiderar con qué llenamos nuestros días. ¿Vivimos de maneras que repetiríamos con gusto o postergamos constantemente la vida verdadera, aferrándonos a un ideal lejano?

La vida solo es real en este momento. El pasado y el futuro son pensamientos y conceptos. Lo real es el ahora. Esta hora, este minuto, la simple conciencia de estar vivo. Practicar la mentalidad de 24 horas también cambia mi forma de afrontar las dificultades de la vida. Cada experiencia puede convertirse en una oportunidad para reiniciar. Puedo elegir responder en lugar de reaccionar. Vivir el día a día no borra el dolor ni la incomodidad. Cambia nuestra forma de afrontarlos.

Cada experiencia, incluso las difíciles, puede afrontarse con consciencia. Podemos hacer una pausa, respirar y permitirnos simplemente experimentar lo que es. Hay una especie de libertad en eso. No tenemos que resolverlo todo hoy. Podemos afrontar la vida tal como es, en su simplicidad, en su absurdo. Permaneces en presencia y firme en la consciencia.

Vivir plenamente, es libertad de ser: libertad de estar en la cabeza. No se trata de lograr más ni de ser más. Es experimentar más y sentir cada día plenamente. No estás compitiendo contra el reloj, sino disfrutando cada segundo. La vida de 24 horas es una forma de valorar lo real. Es cómo regresas a ti mismo y al mundo tal como es. Cada mañana, despierta y ve este día como un regalo. Sonríe, no porque todo sea perfecto, sino porque estás aquí, vivo, consciente. Y en esa conciencia, vives plenamente. 

La paz está presente aquí y ahora, en nosotros mismos y en todo lo que hacemos y vemos. Cada respiración, cada paso, puede estar lleno de paz, alegría y serenidad. La pregunta es si estamos en contacto con ella o no. Solo necesitamos estar despiertos, vivos en el momento presente. La paz está en cada paso.

Practicar el principio de la "Vida de 24 horas" requiere práctica, mucha práctica consciente. Hay demasiadas distracciones. Nuestra mente nos arrastra de un lado a otro. Estamos acostumbrados a realizar múltiples tareas y a vivir con anticipación. Detenerse y vivir verdaderamente el momento resulta extraño. Pero la mente se puede dominar y la atención se puede entrenar. La respiración es como una herramienta, cada respiración un recordatorio para ser más consciente del ahora. Al inspirar, calmo mi cuerpo. Al exhalar, sonrío. Al vivir el momento presente, sé que es un momento maravilloso. 

Una mentalidad de "apretado día" significa que una vida plena está disponible aquí y ahora, dentro de los límites del presente. Nos anima a buscar la alegría en todas partes. La plenitud no está lejos; está aquí, en los detalles de hoy. Así que empieza cada día con intención. Trátalo como una sola vida. Deja ir la necesidad de cargar con todo. Estás aquí, vivo, con veinticuatro horas para vivir una nueva vida. Aprovéchalas bien. Hoy es suficiente. Hoy es una vida en sí misma. ¿Qué harás con ella?

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
Solo se vive una vez, pero si se hace bien, una vez es suficiente.
 

Nunca llegará el día en que finalmente tengas todo bajo control.

marzo 12, 2025


Todos queremos descubrirlo: la carrera perfecta, la relación ideal, la rutina perfecta. Pero nunca llegará el día en que estés completamente "optimizado" como persona. O en que lo tengas todo controlado, cada pieza en su lugar, sin sorpresas. Eso nunca va a suceder. La buena vida no es una ecuación que resolver.

La buena vida es un proceso, no un estado del ser. Es una dirección, no un destino. Hoy tenemos abundantes oportunidades para utilizar nuestras fortalezas y pasiones, hacer cosas que disfrutamos y conectar con las personas que amamos. El mañana puede traer un mundo de nuevas y emocionantes posibilidades, pero hoy, donde sea que nos encontremos en nuestro viaje, puede ser una aventura en sí mismo.

No se supone que alcances un destino final perfecto; se supone que simplemente vivas. Vive cada día como viene. Un día a la vez.

Aspirar al "control" hace la vida más estresante. Se llama la ilusión de control. Creemos que podemos con todo. Pero no podemos. Perdemos "tiempo para ser" en el proceso. El sentido de la vida es simplemente estar vivo. Haz espacio para la presencia.

He intentado controlarlo todo antes. He hecho listas, planes y planes B, pensando que si me organizaba lo suficiente, por fin me sentiría estable. Pero la vida es indiferente a lo que espero que sea. Hoy es una aventura en sí misma. La aprovecharé al máximo.

La paz no viene de tener el control, sino de aceptar que no lo tenemos. Esperar el "algún día" en el que finalmente sientas que lo has logrado no funciona. Ese día no existe. Somos pésimos para predecir qué nos hará felices. Perseguimos metas, pensando que nos darán una satisfacción duradera, pero rara vez lo hacen. El ansia por más siempre regresa. Lo que sea que estés arreglando no será lo último.

La persistente creencia de que, si solo arreglas esto, finalmente te sentirás bien no desaparece. El objetivo siempre cambia. Nos adaptamos rápidamente a los cambios positivos y, poco después, volvemos a querer más. No es un defecto; es la naturaleza humana.

¿Cuál es la alternativa? Empieza por observar. Sé más consciente de la vida tal como sucede. Déjate llevar por ella. Por supuesto, haz lo que debas por tu futuro. Pero no te quedes ahí. Vuelve a vivir el aquí y ahora. La incertidumbre está garantizada. Pero no tenemos por qué dejar que nos asuste.

No resuelvas la vida. No la controles. Vive aquí. Vive ahora. Así es como se vive. Deja de intentar ganar en la vida. La vida no es un juego que puedas ganar. Es más como surfear: nunca controlarás el océano, pero puedes aprender a cabalgar las olas. Cuando dejas de obsesionarte con arreglarlo todo, haces espacio para la alegría, incluso cuando las cosas no te salen bien. Dejas de esperar "algún día" y empiezas a vivir hoy. Deja de pensar que llegarás. No llegarás, y eso es bueno.

El arte de vivir reside menos en eliminar nuestros problemas que en crecer con ellos. No puedes eliminar todos los problemas. No puedes controlar todos los resultados. No puedes deshacerte de todas las incomodidades. Una existencia sin problemas es una ilusión. Deja de luchar cada batalla. Crece a través de ellas. Así es como fortaleces tus raíces para la siguiente experiencia. Te adaptas. Evolucionas. Aprendes a ceder sin romperte. Deja de etiquetar cada obstáculo como una crisis. Céntrate en lo que puedes controlar. Encuentra la sabiduría para aceptar lo que no puedes.

Deja de pensar que algún día lo resolverás todo. Concéntrate en el presente: el desordenado punto medio. El hermoso caos. Nadie dominará jamás la vida. Pero puedes experimentarla tal como es, no como deseas que sea. Si dejas de obsesionarte con por qué las cosas son difíciles, puedes concentrarte en lo que te enseñan. Los disfraces de la vida son la clave. Revelan tu fuerza, tus puntos ciegos y lo que realmente importa.

Cuando dejas de intentar "arreglar" la vida, creas "espacio" para experimentarla. Aprendes que la paz no es la ausencia de problemas, sino la capacidad de sobrevivir a lo que estás pasando. Desperdiciamos mucha energía intentando controlar lo incontrolable. No puedes evitar el dolor, pero puedes elegir cómo responder a él.

Dejar ir la necesidad de resolverlo todo es una sabia comprensión de que la vida no es algo que se domine; es algo con lo que aprendes a fluir. No estás solo en esto. Todos luchamos con esto. Todos queremos arreglar las cosas. Todos queremos tener el control. 

Sigo aprendiendo a ser, incluso cuando no tengo ganas. Estoy abierto a aprender de la vida. «El objetivo de la vida es vivir, y vivir significa ser consciente, alegremente, con embriaguez, con serenidad, con una conciencia divina. Somos un ser humano que experimentamos la vida. Merecemos vivir. Merecemos existir.

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
Solo se vive una vez, pero si se hace bien, una vez es suficiente.
 

No te quedes sin pasión por la vida.

marzo 12, 2025


Un tema que me inquieta mucho es la falta de sensibilidad en el mundo actual, la velocidad, las ambiciones, el placer por el placer, sin base ni roca de apoyo, sin más crecimiento que el externo. La abundancia de formas, que distraen el pensamiento y los sentimientos. Difícil es mirar cuando vas apurado, corriendo en el vehículo, contestando llamadas telefónicas… perdido en la televisión o el internet. Habría que disminuir la velocidad, apagar el teléfono. Abrazar el silencio. Mirar el vacío y volver la mirada hacia adentro. Todo lo que terminamos encontrando afuera es un eco, un reflejo de lo que está creciendo adentro.

La sensibilidad, que no es sensiblería, sino la capacidad de sentir lo ajeno como propio simplemente, darse cuenta de esa palabra que falta, del gesto emitido con la cara, y llegar a ver lo que no está implícito. Creo que estamos envueltos en un mundo tan físico que terminamos por juzgar tan a la ligera. Se que la experiencia tiene un gran peso y nos muestra su sabiduría, pero ella, la experiencia, también termina siendo un obstáculo a la hora de notar las diferencias presentes a cada momento.

Con los años he aprendido que no se puede ser tan sensible, que hay que endurecer un poco el corazón porque si no nos la pasaríamos llorando. Aunque creo que no es cuestión de estar llorando, más bien se trata de abrir los ojos, de hacerse responsable. Es el caso, por ejemplo, de aquellos médicos que son excepcionales porque a todos sirven, aquellas personas que cuando llegan a un lugar el sitio se ilumina porque llego el que puso a todos en marcha a moverse, que se dio cuenta de lo que no funcionaba y empezó a mejorarlo o a cambiarlo inmediatamente, son aquellos que están alertas, los que siempre se ponen manos a la obra. Porque quizá tienen un corazón que se duele, pero saben que pueden hacer algo, y lo hacen, para crear ese cambio o avanzar hacia ese lugar anhelado…

No te quedes sin pasión por la vida, no te fortifiques, aunque eso te salve, pero te salva de todo, de vivir de verdad, de amar de verdad, y de ser feliz de verdad… Te salva de muchas cosas, por ejemplo, de la satisfacción de hacer algo y de hacerlo bien, de darte cuenta de lo que falta cambiar y de hacer el intento, al menos. En este mundo tan físico nos hace falta, y me incluyo, mirar más allá de las apariencias y empezar a enriquecer ese mundo interior que puede llegar a ser más grande y más rico de lo que podemos visualizar tan solo con nuestros ojos.

De vez en cuando es bueno apagar todo y escucharnos un poco de lo que vive allí adentro, y en la medida en que se descubren los secretos y se despierta lo dormido, podemos empezar a andar al lugar anhelado. Hacer los cambios necesarios. En la medida que uno se da cuenta de donde está, puede contribuir un poco a que ese mundo anhelado sea un poco más real, cuando ayudamos a mejorar el mundo, cambia toda una actitud de indiferencia por una atenta, pero hace falta sentir la necesidad para que sea real.

Recuerdo unas palabras de Neruda en las que decía “siempre estoy escribiendo el mismo libro”, y a mí, respetando las distancias, me sucede lo mismo, creo que siempre estoy escribiendo las mismas palabras, el mismo mensaje y siendo así, creo que simplemente lo voy mostrando desde distintos ángulos, a diferentes distancias.

Si hay algo que me inquieta es pensar que hay cosas que quizás nunca descubra, pero mientras, trato de mantener mi mente lo más abierta posible para poder ver lo que la vida me presenta, pues todavía sé que hay muchos amaneceres, soles, estrellas y lunas por ver, diferentes sonrisas por ver nacer, nuevas inspiraciones que llevar, aunque a veces a mí mismo la inspiración quiera fallarme, pero me enfrentare a ella.

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
Te deseo tanta salud, como gotas tiene la lluvia.
 

Deja de malgastar tu vida.

marzo 9, 2025


¡No tengas miedo de que tu vida termine, ten miedo de que nunca comience!

¿Qué hice con mi vida? Temo que esa pregunta nos persiga cuando ya no tengamos tiempo, salud o energía para hacer lo que debemos hacer. Deja de desperdiciar tu vida, parece contundente. Incluso directo. Pero nos obliga a hacer una pausa. Y pensar en nuestra propia vida. Apuesto a que piensas en la tuya.

¿La estamos desperdiciando?

Desperdiciar la vida no es tanto no hacer nada. Es hacer las cosas incorrectas en el momento adecuado. Y no hacer las cosas correctas cuando tienes tiempo. La pregunta a la que siempre vuelvo es: ¿Es así como quiero vivir? Me ayuda a tomar conciencia de lo que estoy haciendo. Nos perdemos en tanto ruido. Hacemos malabarismos con muchas responsabilidades (urgentes, sin importancia, importantes y significativas). ¿Cómo sabes que el camino en el que estás es el correcto? No lo sabes.

La mayoría de las personas no tienen la libertad que necesitan o incluso desean. No todo el mundo puede simplemente dejarlo y viajar por el mundo. No todo el mundo puede crear un negocio desde cero. La vida no es tan sencilla. Todos tenemos platos que hacer girar y esferas que hacer malabarismos. La mayoría de trabajan duro en trabajos de 9 a 5, lidiando con desplazamientos, vacaciones limitadas, responsabilidades familiares y presupuestos ajustados. Y eso en un buen día.

Si a eso le sumamos una enfermedad, contratiempos inesperados o simplemente días y meses malos, parece que el universo está en contra de ti. No puedes simplemente dejarlo todo. Pero eso no significa que no puedas empezar, crear o construir otro camino. No significa que tengamos que caminar sonámbulos por la vida. Puedes eliminar una cosa sin sentido de tu vida. Y usar ese espacio para lo único que te emociona. O trabajar por algo que te importe, no solo lo que los demás esperan.

La rutina es un arma de doble filo. Mantiene la vida en marcha, pero también puede hacerla desaparecer. Te despiertas, vas a trabajar, vuelves a casa, comes, navegas por la red, duermes. Repites. Pasa un mes. Luego un año. Luego cinco. Un día, miras hacia atrás y te preguntas dónde se fue todo. Así es como perdemos el sentido. No en las grandes experiencias dramáticas. No en las tragedias repentinas. Sino en las tareas y responsabilidades pequeñas y olvidables en las que realmente no estabas ahí. 

Cuando dejas que el piloto automático tome el control. Si no eliges cómo pasar tu tiempo, alguien más lo hará por ti. El trabajo siempre exigirá más. Al mundo no le importa si desperdicias tu vida. Así que tienes que preocuparte. ¿Para quién vives? Sé honesto: ¿vives para ti o para las expectativas de alguien más? 

El camino "normal" que conocemos: trabajar, jubilarse y luego tal vez disfrutar de la vida no funciona para el 90% de nosotros. Observa tu vida. ¿Estás viviendo de una manera que te parece correcta? ¿O simplemente estás siguiendo lo que hacen los demás? La respuesta te lo dirá todo.

Esta pregunta te ayudara a volver a la conciencia y es: ¿Estas atrapado en un bucle de falta de sentido? Esa sensación persistente de que deberías estar haciendo más. De que falta algo. De que estás un paso más cerca de algo que te entusiasma, pero que nunca lo consigues. Si empiezas a prestar atención, podrías notar cómo la vida se te escapa lentamente. E incluso eliminar lo que no importa. Lo urgente pero no importante. Las repeticiones significativas que sacan lo mejor de ti.

La inquietud existencial es real. La mayoría de las personas evitan las verdades duras. Desperdician la vida en los pequeños detalles que no importarán en un mes o un año. En personas a las que no les importa. En preocupaciones que nunca suceden. E incluso en cosas que no podemos controlar. Sabes que lo haces cuando sientes esa inquietud existencial. El vacío. La insatisfacción. Pero continúas. Sabes que ya es suficiente, pero no puedes salir del ciclo que has creado para ti mismo.

Otros no saben lo que realmente quieren. Saben lo que no quieren: aburrimiento, estrés, sentirse estancados. Pero pregúntales qué los emociona, qué los ilumina, y les cuesta responder. Así que siguen a la deriva. Llenan su tiempo con obligaciones que no significan nada para ellos. Aplazan actividades, tareas y todo lo que podría hacerlos sentir vivos. Esperando que las estrellas se alineen a su favor. Suponen que llegarán a tener tiempo para crear buenos recuerdos, viajar, escribir ese libro, comenzar ese proyecto que les apasiona y decirle a la gente lo mucho que significan para ellos. Pero, ¿cuánto tiempo tienen realmente para volver a tener un significado existencial?

La ilusión de “pasar tiempo”. El resumen más triste de una vida contiene tres descripciones: podría haber, podría haber y debería haber. La esperanza de vida humana promedio es de aproximadamente 4000 semanas. Si tienes 30, te quedan aproximadamente 2500. Si tienes 40, son más cercanas a 2000. No parece mucho cuando lo planteas de esa manera. Y no todas esas semanas serán buenas. Habrá enfermedades, agotamiento y responsabilidades. Es posible que no siempre tengas la energía, la salud o la libertad que tienes ahora.

Por eso, “más tarde” es una palabra peligrosa, porque “más tarde” no es una promesa ni una garantía. Sacrificamos el tiempo que pasamos con las personas que amamos. Ignoramos nuestros verdaderos intereses porque no parecen “prácticos”.

Se ha demostrado que las personas moribundas deseaban haber trabajado más. Nadie les dijo que estaban feliz de haber pasado años impresionando a personas que ni siquiera le gustaban. Deseaban haber vivido con más valentía. Deseaban haber pasado más tiempo con las personas que importaban. Deseaban haber sido fieles a sí mismos. No tienes que esperar hasta tu lecho de muerte para darte cuenta de esto. El arrepentimiento es más pesado que el fracaso.

La gente piensa que correr riesgos da miedo. Pero ¿sabes qué da más miedo? Despertarse un día y darse cuenta de que nunca viviste realmente. Nunca dijiste lo que querías decir. Nunca hiciste lo que querías hacer. Nunca te convertiste en la persona que podrías haber sido. Ese sentimiento es peor que fracasar. Peor que el rechazo. Peor que la vergüenza. Al menos, cuando lo intentas, lo sabes. Pero cuando nunca lo intentas, siempre te preguntarás y al final de tu vida, ¿de qué te arrepentirás de no haber hecho? Haz una lista. Y empieza a marcarlos como hechos. Nada enorme. Solo pequeños logros. No tienes que permanecer en el mismo ciclo.

¿Qué puedes hacer ahora mismo? No es la muerte lo que un hombre debe temer, sino el no empezar a vivir. No todo el mundo puede dar grandes saltos. Ni siquiera es práctico. Pero todo el mundo puede dar pequeños pasos. Empieza por auditar tu tiempo. Observa en qué gastas realmente tus horas. Sé honesto. Observa cómo estás desperdiciando el tiempo. Elimina lo que te agota. Decide qué es lo que importa. Y luego haz una pequeña cosa hoy. No mañana. No el mes que viene. Hoy.

El miedo a empezar un nuevo hábito, rutina, tarea, comportamiento o cualquier cosa que valga la pena nunca desaparece. La única forma de superarlo es atravesándolo. ¿Qué harías si no tuvieras miedo? ¿Qué empezarías si no te cuestionaras a ti mismo? Ahora, hazlo de todos modos.

La mayoría de las personas no fracasan porque toman medidas. Fracasan porque nunca empiezan. Piensan demasiado. Esperan a sentirse seguros. Esperan una chispa mágica de motivación. Pero la motivación llega después de la acción, no antes. No esperas a sentirte listo. Das el primer paso y luego te preparas. Si quieres cambiar tu vida, cambia tus hábitos. Deja de aspirar a grandes saltos perfectos. Simplemente da pasos pequeños y constantes.

¿Quieres escribir? Escribe una frase hoy. ¿Quieres ponerte en forma? Haz cinco flexiones ahora. ¿Quieres volver a conectar con alguien? Envía ese mensaje ahora. ¿Quieres empezar un trabajo extra? Deja de leer noticias basura e invierte ese tiempo.

Jugar a lo seguro te resulta cómodo. Evitas el riesgo. Evitas el fracaso. Evitas parecer estúpido. Pero, ¿sabes qué más evitas? Vivir. Nadie mira hacia atrás y dice: "Vaya, me alegro mucho de haberme quedado en mi zona de confort y haber evitado todos esos desafíos". El miedo es temporal. Es un momento de incomodidad, un nudo en la garganta, un corazón acelerado. Pero pasa. Y una vez que lo superas, te das cuenta de que nunca fue tan malo como imaginabas.

El arrepentimiento nos persigue. Se queda contigo cuando se te acaba el tiempo. Te mantiene despierto por la noche. Te persigue años después, haciéndote preguntar: ¿Qué hubiera pasado si lo hubiera intentado? Puedes enfrentarte al miedo a corto plazo o al arrepentimiento a largo plazo. La elección siempre ha sido tuya.

Imagínate dentro de cinco años. ¿Qué desearía esa versión de ti que hubieras comenzado hoy? ¿Te agradecerá por tomar acción? ¿O se sentirá estancado en el mismo lugar, preguntándose por qué perdiste tanto tiempo? El tiempo pasará sin importar lo que pase. La única pregunta es: ¿estarás en el mismo lugar o habrás avanzado?

No necesitas un plan completo. No necesitas tener todo resuelto. Solo necesitas dar el primer paso. Comienza de a poco. Comienza con miedo. Simplemente comienza. Porque un día, ya no tendrás tiempo. Y cuando llegue ese día, mirarás atrás con orgullo... o con arrepentimiento. Asegúrate de que sea orgullo.

Nadie tiene una segunda vida. Esta es. Ahora mismo. Así que toma el control. Deja de hacer ruido. Ve a hacer algo que te entusiasme. Ve a hacer tiempo para las personas que amas. Ve a dar un paso hacia la vida que realmente quieres. No mañana. No el año que viene. Ahora.

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
Solo se vive una vez, pero si se hace bien, una vez es suficiente.
 

Como concibo de mi vida diaria una experiencia espiritual.

marzo 6, 2025


Desde el principio de mi juventud una parte de mí quería respuestas más allá de la Iglesia Católica y no las encontré, así que estoy siguiendo mi propio camino. Dejé la religión, pero no perdí mi necesidad de significado. No perdí mi curiosidad sobre la vida, la muerte y lo que todo significa. Soy curioso de corazón. Así que construí mi propia espiritualidad. Sin reglas. Sin estructuras religiosas. Solo lo que se siente real. La espiritualidad sin religión se trata de despertar. Despertar a mí mismo, a los demás, al misterio de la vida misma. Es descubrir qué hace que la vida se sienta verdadera y plena.

A continuación, me permito compartir contigo amiga o amigo lector lo que ha funcionado para mí, y tú no tienes que abandonar la religión para encontrar la espiritualidad. Pero si lo haces, no pasa nada. Es tu viaje. Construye tu propio camino. Encuentra lo que te haga sentir vivo. Confía en ello. Síguelo. Y recuerda, no estás solo. Todos estamos buscando. Todos estamos aprendiendo. Todos somos humanos.

1. Intento pasar mi tiempo libre en la naturaleza.
Nada me hace sentir más conectado con la vida que estar al aire libre. Bosques. Montañas. Océanos. Árboles. La forma en que cambian las estaciones. La forma en que cambian las estrellas. Los atardeceres y los amaneceres me fascinan. Todo lo que me rodea es una experiencia de vida humilde. La vida es más grande que mis problemas. Utilizo la naturaleza para volver a mí mismo. Si miramos profundamente a la naturaleza y entonces entenderemos todo mejor. 

La naturaleza es lo más parecido que tengo a una iglesia. No hay muros, ni reglas, ni intermediarios entre yo y algo más grande. Cuando era muy joven, creía que la naturaleza fue creada para nosotros. Ahora, la veo de otra manera. No estamos separados de ella. Somos parte de ella. Venimos de la tierra y un día volveremos a ella. Mientras tanto, la usaré como una experiencia espiritual. La naturaleza tiene más beneficios que los espirituales. Reduce el estrés, calma la mente y mejora la salud mental. 

Caminar entre los árboles es excelente para sanar nuestras mentes. Cada elemento de la naturaleza me conecta con la vida. No necesito aventuras extraordinarias. Incluso sentarme afuera durante diez minutos ayuda. Observar cómo se mueve el mundo conmigo o sin mí. La mayor parte de la espiritualidad tiene que ver con el ser. Con los ciclos. Me enseña que la vida es frágil y resistente a la vez. La naturaleza tiene una forma de hacernos sentir completos. 

2. Tomo cada día como una sola vida.
Cuando dejé la religión, perdí la oración. Pero me di cuenta de que la oración no se trata solo de pedir cosas. También se trata de reconocer cosas: experiencias de alegría, belleza y conexión. La gratitud me da ese mismo sentimiento. Cada noche y cada mañana reflexiono sobre las cosas por las que estoy agradecido. Las personas cercanas a mí. Mi buena salud. No doy por sentado estas cosas. Porque sé cómo se siente cuando el cuerpo no puede mantener el alma en marcha.

La gratitud reconfigura el cerebro. Me ayuda a dejar de pensar en lo que me falta. Celebro lo que tengo. Me hace ver la vida desde una realidad diferente. Cuando te concentras regularmente en lo que es bueno, tu cerebro aprende a ver más cosas buenas. No tienes que fingir felicidad. Simplemente comienzas a notar la felicidad que ya estaba allí. No digo que la gratitud solucione todo. Pero incluso en los peores días, siempre puedo encontrar algo. Y ese algo me muestra que todavía vale la pena prestarle atención a la vida.

3. He hecho las paces con lo desconocido.
Antes de centrarme en nutrir mi ser espiritual, pensaba en lo desconocido de otra manera. Las respuestas religiosas tienen como objetivo consolar a los seguidores. Dios tiene un plan. El cielo es la meta. No cuestiones. Solo cree. Pero tengo preguntas. Quiero saber qué sucede después de la muerte.
Quiero saber si hay una razón para todo. Pero la verdad es que nadie lo sabe. Y aunque sigo mi curiosidad, el objetivo no es llegar a respuestas convincentes. Encuentro paz en no saber. Dejo de necesitar todas las respuestas. Vivo con preguntas. Acepto la incertidumbre. Lo desconocido no es un vacío. Es un espacio de posibilidades. Me emociona no saber. Lo veo como un desafío para crecer. ¿Qué sucede después de la muerte? ¿Cuál es el significado de la vida? No tengo respuestas. Y eso está bien.

El deseo de seguridad y la sensación de inseguridad son la misma cosa. Contener la respiración es perderla. En otras palabras, cuanto más te resistes a la incertidumbre, más ansioso te vuelves. Así que me dejé llevar. Dejé de necesitar una explicación para todo. Acepto que la vida no tiene respuestas y que la muerte es un misterio. Y en lugar de temerle, aprendí a encontrarle asombro. El hecho de que existamos es increíble. Las probabilidades de que nazcas, de que tus antepasados se conozcan, de que tu ADN se forme exactamente como lo hizo, son de aproximadamente 1 en 400 billones. Eso es un milagro.

No necesito respuestas definitivas. Solo necesito vivir plenamente mientras estoy aquí. La vida está destinada a ser incierta. Es lo que la hace emocionante.

4. Busco el asombro por el asombro en sí mismo.
El asombro es ese sentimiento que se siente cuando algo es tan hermoso, tan enorme, tan indescriptible que te detiene. Para mí, es mirar las estrellas y darme cuenta de lo pequeña que soy. Es estar de pie frente a un océano que se extiende más allá del horizonte y pensar en lo misterioso que es. ¿Y cuánta vida hay ahí?

Escuchar música me ayuda a encontrar el flujo. Las investigaciones demuestran que el asombro nos hace más felices, más humildes y más conectados. Quiero sentir más ese sentimiento para mantenerme humilde. Busco el asombro en la vida cotidiana. El asombro reduce el estrés. Nos hace sentir más conectados, si no con nosotros mismos, con todo y con todos. Incluso cambia nuestro sentido del yo: de repente, nuestros problemas no parecen tan grandes. El asombro está en todas partes si prestas atención.

Para mí, el asombro significa que el mundo es extraño y hermoso al mismo tiempo. Me saca de mi cabeza y me devuelve al presente. Y eso, en sí mismo, me hace sentir espiritual.

5. Aprendo de múltiples fuentes.
La religión solía ser mi única fuente de verdad. Ahora, no confío en un solo libro o sistema de creencias. Leo de todo: filosofía, ciencia, historia, psicología. Quiero entender cómo funciona el mundo, cómo piensa la gente y cómo las diferentes culturas han buscado el significado.

Hay que aprender a volver a nuestro interior para integrar todo nuestro ser, hay que aprender a dejar ir. Hay que aprender a mantener la curiosidad.  Cuanto más aprendo, más me doy cuenta de lo poco que sé. Y eso me emociona. Siempre hay otra perspectiva, otra idea que podría cambiar mi forma de ver el mundo. El conocimiento no reemplaza la espiritualidad, la expande. Me hace cuestionar más, asombrarme más y permanecer abierto al misterio de todo. Nunca dejo de hacer preguntas. La sabiduría espiritual está en todas partes si sabes dónde buscar. Es mi forma de alimentar mi alma.

6. Mi objetivo es estar en el aquí y ahora.
Las religiones me enseñaron a concentrarme en la otra vida. Yo me concentro en esta vida. El pasado se fue. El futuro aún no está aquí. Hoy es real. Está sucediendo. Y si no presto atención, me lo perderé. Así que trato de estar presente. Escuchar realmente cuando alguien habla. Sentir la música que oigo. Escuchar el sonido de la naturaleza. Conectarme con la gente con la que vivo. Porque esto es todo. Esta es la vida. Y no quiero desperdiciarla.

Ser consciente no es solo una palabra de moda. Es una forma de despertar a tu propia vida. De dejar de caminar sonámbulo por ella. Intento ser más consciente, pero mi mente divaga. Me distraigo. Pero cada vez que vuelvo a este momento, me siento más vivo. Y realmente, eso es todo lo que quiero. Estar aquí, ahora. La vida solo está disponible en el momento presente. Es verdad. Si paso mis días perdido en el pasado o preocupándome por el futuro, en realidad no estoy viviendo.

En resumen, para mí la espiritualidad no tiene tanto que ver con creer en algo específico. Es sentirse conectado, conmigo mismo, con los demás, con el universo. Se trata de hacer las preguntas correctas y ser curioso. Ser abierto. Ser amable, conmigo mismo y con los demás. Sigo aprendiendo. No tengo todas las respuestas. Y no las necesito.

Las personas que se identifican como “espirituales, pero no religiosas” podemos tener un sentido de propósito y conexión con nosotros mismos y con el mundo. Lo que quiero de la espiritualidad es significado, sin necesidad de aceptar una institución. Creo que la estructura puede ser demasiado rígida o demasiado estrecha. En el fondo, soy muy curioso. Quiero ser espiritual a nivel personal sin sentir que necesito pertenecer por completo a una sola “religión organizada”. Quiero perseguir la espiritualidad en mis propios términos. Quiero hacer de mi vida diaria una experiencia espiritual.

Todo lo que me ayude a encontrar el flujo puede ser una experiencia intencional. El flujo es una inmersión total en lo que estás haciendo, es como estar “en la zona”, donde el tiempo se escapa y estás completamente absorto. Es espiritual porque me conecta conmigo mismo y con mis experiencias.

Quiero sentirme intensamente vivo. Quiero que la espiritualidad sea conciencia, asombro, maravilla, amor y gratitud. Todas las cosas que mejoran la salud mental. No tienes que abandonar la religión para encontrar la espiritualidad. Pero si lo haces, no pasa nada. Es tu viaje. Construye tu propio camino. Encuentra lo que te haga sentir vivo. Confía en ello. Síguelo. Y recuerda, no estás solo. Todos estamos buscando. Todos estamos aprendiendo. Todos somos humanos.

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
Te deseo tanta salud, como gotas tiene la lluvia.
 

Escribo porque tengo curiosidad.

febrero 25, 2025


Escribir para mí cambió todo. Durante mis primeros cinco años, he escrito sin una audiencia en mente. Lo he hecho para una audiencia de una sola persona: yo mismo. Cada escrito que comparto en público comienza con una conversación conmigo misma, una forma de aclarar lo que pienso. No escribo para persuadir a nadie. Escribo porque tengo curiosidad. Es mi manera de mantenerme motivado para seguir adelante y la curiosidad es mi combustible para escribir.

Escribir para aprender, crecer y hacer preguntas me ha abierto puertas que nunca esperé. Exploro un tema y me encuentro atraída por otro. La curiosidad intelectual me está llevando a una experiencia de aprendizaje increíble, siempre empujándome hacia la siguiente idea. Esa curiosidad, no cualquier aprobación externa, es la base de mi escritura.

En primer lugar, escribo para una audiencia de una sola persona, debo complacer a la única persona para la que estoy escribiendo yo mismo. Soy una persona el que sabe muchas cosas de corazón, alguien que prospera en la variedad y ama explorar diferentes temas. Escribir para mí mismo me permite esa libertad de ir a donde mi corazón quiere. Puedo saltar de la filosofía a la psicología a los negocios; no hay un camino “correcto”. Solo estoy descubriendo cosas.

Hoy, compartir al público que me lee, es mi forma de llevar un diario. Escribir en línea se ha convertido en mi “laboratorio personal”. Refino ideas, examino creencias y aprendo más de lo que nunca podría con la lectura pasiva. Escribir me obliga a pensar, organizar pensamientos y comprometerme plenamente con cualquier tema que esté explorando. Me siento y no estoy tratando de demostrar nada. Solo quiero aprender y compartir.

No me doblego; no lo diluyo; no intento hacerlo lógico; no edito mi propia alma según la moda. En lugar de eso, sigo mis obsesiones más intensas sin piedad. En los últimos quince años, este hábito se ha convertido en una base. No escribo para tener “razón”. Escribo para entender las cosas, para darme cuenta de los temas y acercarme a lo que siento que es verdad.

Cada escrito comienza con una pregunta: ¿Qué quiero sacar de esto? ¿Cómo se conecta esta idea con algo más que sé? Escribo para darle sentido a la realidad, pero en realidad escribo para darle sentido a mí mismo. Cuando escribo, interactúo con las ideas de otras personas: autores, filósofos. Tomo lo que he leído y reflexiono sobre cómo se aplica a mi vida.

Dejo que mi escritura vague a donde mi mente la lleve. Escribo exclusivamente para descubrir lo que pienso, lo que miro, lo que veo y lo que significa. Lo que quiero y lo que temo.

Escribir para ti mismo elimina las expectativas. Te permite centrarte. Dejas de preocuparte por si tus ideas son “suficientemente buenas” para los demás y, en cambio, te concentras en lo que te resuena.
Hay algo increíblemente satisfactorio en eso. Soy más libre de ese espacio para descubrir y aprender. Así que escribo para mí mismo y soy imparable. Crezco de manera que no puedo predecir. Exploro temas que nunca pensé que me importarían. Escribo con curiosidad, con libertad. Descubro mi propia voz, no una moldeada por tendencias o expectativas.

Escribir para mí es mi manera de encontrar mi verdad y sabiduría. Es mi manera de evolucionar y adaptarme. Escribo mi confusión en preguntas y, a veces, encuentro respuestas. Otras veces, encuentro mejores preguntas. Y eso está bien. Puedo explorar grandes preguntas sobre la existencia, el significado y la verdad sin una respuesta final. La escritura deja espacio para esa incertidumbre.

Me permito cuestionar y seguir a donde me lleven mis pensamientos. No hay presión para lograrlo ni para obtener la validación de nadie. Puedo seguir una línea de pensamiento específica, cambiar de dirección y estar tan disperso o concentrado como necesite. Puedo detenerme y volver a ella. Es libertad para reflexionar, conectar puntos y ver sus pistas.

Escribir para uno mismo es una forma de ser verdaderamente uno mismo. Se convierte en una conversación con uno mismo. No estás filtrando ni actuando; te estás escuchando a ti mismo y dejando que tus pensamientos respiren. Eres libre de pensar, cuestionar y admitir lo que no sabes. Eres libre de evolucionar, de pasar de un pensamiento a otro, sin necesidad de que todo tenga un sentido perfecto.

Escribir para mí siempre será un proceso de llegar a ser, de intentar, de hacer mejores preguntas. Me obliga a hacer preguntas. ¿Qué significa realmente esta idea? ¿Cómo encaja con lo que ya sé? ¿Me desafía? Cuando escribo sobre lo que he leído, no solo estoy resumiendo, estoy ampliando mi visión del mundo.

Estoy creciendo de maneras sorprendentes, haciendo conscientes mis comportamientos inconscientes e integrando todas las partes de mí mismo. En cierto modo, escribir es como una conversación conmigo mismo. Es un diálogo continuo entre mi mente consciente e inconsciente, entre lo que creo que sé y lo que no sé.

Escribir también me ayuda a seguir mi crecimiento. Cuando miro hacia atrás y veo lo que escribí hace meses o años, puedo ver cómo ha cambiado mi forma de pensar. Puedo ver dónde he estado, dónde he crecido y dónde todavía tengo trabajo por hacer. La autoconciencia es también una de las razones por las que escribo.

No puedes conocerte a ti mismo honestamente si nunca te detienes a reflexionar. Escribir me obliga a hacer eso. En cierto modo, se siente como sostener un espejo frente a mis pensamientos. No puedo ignorar lo que realmente está sucediendo cuando me mira fijamente. Me ayuda a procesar emociones, reducir el estrés y obtener autoconocimiento.

No tengo que ser escritor profesional para beneficiarme de la escritura. El acto de escribir en sí es lo que importa, escribir me ayuda a procesar, reflexionar y crecer. Escribir no es solo compartir en público. Es una forma de entender lo que pasa por mi mente.

En conclusión, siempre escribiré para mí. Es la única forma de no quedarme sin ideas. De esa manera, mi escritura se vuelve imparable. Se convierte en un espejo, una guía, un registro de mi propio crecimiento.

Es la forma de escribir con una sabiduría que no sabía que tenía y que será inconfundiblemente mía. Conecto con partes de mí mismo que no sabía que estaban ahí. Escribo con honestidad y curiosidad.
Y al hacerlo, intento crear algo real, algo que, a mi manera silenciosa, incluso podría cambiar a quien me lee.

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
Te deseo tanta salud, como gotas tiene la lluvia.
 

Todos estamos luchando una dura batalla.

febrero 25, 2025


Quiero compartir rápidamente cómo se aplica a nuestras vidas la regla de oro: "Haz a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti". Y el principio del imperativo categórico, de actuar solo de acuerdo con esa máxima por la cual puedas al mismo tiempo querer que se convierta en una ley universal.

Sé amable, porque cada persona que conoces está luchando una batalla más dura, es exactamente lo que necesitamos en estos tiempos difíciles. Como ejemplo: 1 de cada 4 personas experimentará un problema de salud mental de algún tipo cada año en Inglaterra. La mayoría de las personas no hablan de sus batallas. Sonríen. Siguen adelante. Ellos fingen que todo está bien. Muchos sufren en silencio. Pero el dolor no desaparece solo porque no se ve.

Las luchas silenciosas son reales.

Las cargas existen. Las batallas continúan en el interior. Todos los que conoces están librando una batalla. Tú estás librando una batalla. Yo estoy librando una batalla. Todos lo estamos. La mayoría de las batallas invisibles. Tal vez dormiste mal. Tal vez tuviste una conversación difícil que no salió bien. Tal vez sea dolor. Tal vez sea estrés existencial. Tal vez te preocupes por tu futuro. Tal vez te preocupes por tu salud. Yo también me preocupo por esas cosas. Todos lo hacemos. No ves la lucha de nadie. No conoces su pasado. No sientes sus heridas. Pero están ahí. Igual que las tuyas. Por eso vale la pena ser amable.

Un extraño puede verse bien. O incluso sonreír. Tú le devuelves la sonrisa. Puede que ponga una cara. O que presente una versión que parezca estar bien. No conoces sus batallas ocultas. No puedes saberlo. Pueden llevar una batalla mental: cargas invisibles que pesan sobre nosotros. No puedes ver su peso, pero existen. Pueden ocultar su tristeza. Pueden sentirse completamente solos. 

La amabilidad importa. Es simple pero poderosa. Una sonrisa. Una pausa paciente. Una palabra amable. Un oído que escucha. Estas cosas son lo que yo llamo "inversión en experiencia". No cuestan nada. Pero significan todo. Son solo pequeños actos que pueden cambiar una vida. O crear un efecto dominó de positividad. Elijo ser la onda. Tú también puedes. A veces, sé más amable de lo que crees. Todos podemos serlo. Simplemente lo olvidamos. Nos dejamos llevar por nuestras propias cabezas. Nos estresamos. Nos enojamos. Nos volvemos impacientes.

Pero podemos aprender. Podemos intentarlo de nuevo. Intento evitar juzgar. Incluso cuando es difícil. Incluso cuando nadie lo ve. Incluso cuando no lo merece. Alguien, en algún lugar, necesita amabilidad más de lo que crees. La amabilidad es el coraje de ver más allá de ti mismo. Es humanidad. Es lo que nos conecta a todos. Es lo que nos hace completos. Es lo que nos hace mejores seres humanos.

La gente olvidará lo que dijiste, la gente olvidará lo que hiciste, pero la gente nunca olvidará cómo la hiciste sentir.

Haz que la gente se sienta vista. Haz que la gente se sienta valorada. Haz que la gente se sienta menos sola. Nadie lucha solo. En realidad, no. Solo creemos que lo hacemos. Así que sé amable. Siempre. Incluso cuando tú también estés luchando. Especialmente cuando tú también estés luchando. Porque alguien más está luchando, igual que tú. Tu amabilidad puede ser lo único que los mantenga en pie.

Seamos amables. Siempre.

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
Les deseo tanta salud, como gotas tiene la lluvia,
 

A veces, lo más “razonable” es…

febrero 25, 2025


Si observamos, descubriremos que al hombre animal nada le duele tanto como lo que es irracional; y, por el contrario, nada le atrae tanto como lo que es racional. Pero lo racional y lo irracional aparecen de manera diferente para diferentes personas, al igual que lo bueno y lo malo, lo rentable y lo no rentable. Por esta razón, en particular, necesitamos disciplina, para aprender a adaptar la preconcepción de lo racional y lo irracional a las diversas cosas conforme a la naturaleza.

Estoy hablando de los extremos a los que llegamos cuando nos sentimos atrapados. Cuando estás en ese lugar oscuro, tu mente se estrecha. Se centra en una cosa: escapar. Pero escapar no siempre significa el fin. A veces, significa encontrar una nueva forma de ver el problema. Cuando te sientas atrapado, piénsalo de nuevo. ¿Es esa realmente la única manera? ¿O te estás perdiendo algo?

Tienes opciones. Siempre las tienes. Incluso cuando no lo parece. La vida es principalmente cómo te sientes. Cuando te estás ahogando en la desesperación, la lógica se va por la ventana. Te aferras a lo que tiene sentido en ese momento.

Vivimos en un mundo de sufrimiento. Lo que importa no es lo que te sucede, sino cómo reaccionas ante ello. Debemos comprender que el sufrimiento no se trata solo del dolor. Se trata de la perspectiva. La mente decide qué es insoportable y qué es razonable. El mismo acto que parece impensable un día puede parecer la única opción al día siguiente. La forma en que interpretamos la realidad es cómo vivimos.

Pienso que lo que parece insoportable para uno, parece razonable para otro. No es el evento en sí. Es cómo lo vemos. ¿Cómo te sientes o reaccionas cuando la vida parece insoportable? ¿Te derrumbas? ¿O luchas por seguir adelante? Creo que todos en algún momento de nuestra vida queremos. Pero luego recordamos que: todo está en nuestra cabeza. Si me convenzo de que algo es razonable, actuaré en consecuencia. Eso da miedo. Pero también es clave para tomar el control.

Cuando te sientas molesto, enojado o triste, no culpes a otro por tu estado mental. Tu condición es el resultado de tus propias opiniones e interpretaciones. Este conocimiento se aplica a todo lo que soportamos. Lo que parece imposible hoy puede parecer normal mañana. Podemos acostumbrarnos a lo que tememos. Lo que creemos que no podemos vivir sin él, finalmente lo dejamos atrás. La mente cambia. Muchas veces en un solo día. Decide qué es insoportable y qué es simplemente otra cosa a la que enfrentarse. 

A veces piensas: “No puedo soportar esto”. Entonces lo soportas. Piensas que no sobrevivirás a esto. Entonces lo haces. La mente se adapta. Se dobla. Encuentra una manera. La historia lo demuestra. Los prisioneros sobreviven décadas en celdas diminutas. Los soldados soportan años de guerra. La gente pierde todo y sigue adelante. Viktor Frankl, un sobreviviente del Holocausto, dijo: “A un hombre se le puede quitar todo, menos una cosa: la última de las libertades humanas: la de elegir la actitud que uno debe adoptar en cualquier circunstancia”.

Incluso en la oscuridad, se puede encontrar la luz. No dejes que el dolor se apodere de ti. No dejes que la desesperación gane. Lo que crees que te va a romper, nunca lo hará. He tenido muchas experiencias en las que pensé: “Esto me va a romper”. Pero no fue así. La mente es buena para reescribir narrativas e historias. 

¿Qué te parece insoportable ahora mismo? ¿Y si, con el tiempo, no lo hará? ¿Y si tu mente cambia? Y verás las cosas de otra manera. Porque eso es lo que hace. Eso es lo que puede hacer. Cuando me siento abrumado, normalmente es porque quiero demasiado. O quiero las cosas equivocadas. Quiero control. Quiero certeza. Pero puedo centrarme en un camino diferente. Una mentalidad diferente para volver a tomar el control. 

No somos víctimas de las circunstancias. Diseñamos nuestras propias experiencias, sobre todo en nuestra cabeza. Elegimos cómo vemos el mundo y cómo respondemos a él. Es una verdad poderosa. Los patrones arraigados, como el trauma o los años de condicionamiento, son difíciles de cambiar. 

El conocimiento que os presento es una herramienta, no una cura. Aún debemos hacer el trabajo. Por qué la realidad de alguien no desaparece con una simple decisión. No podemos decirle a alguien: “Cambia de opinión”. Pero quiero darles un punto de partida, una dirección, mostrarles lo que es posible. Pero debemos reconocer la complejidad del cambio de mentalidad. Es un proceso. Es una lucha. Es un viaje. 

Las personas que recorren caminos oscuros conocen las consecuencias. Ven la destrucción. Pero continúan. Porque el alivio inmediato, el escape temporal, parece más razonable que el dolor a largo plazo. No es una elección lógica. Es una elección emocional. Es una elección impulsada por la desesperación. Es una elección impulsada por una percepción distorsionada. No podemos juzgar. No podemos condenar. Solo podemos tratar de comprender.

El punto de partida es conocer nuestro poder. Y responsabilidad. Tenemos la responsabilidad de usar nuestro poder sabiamente. Tenemos la responsabilidad de usarlo con compasión. Para nosotros mismos. Para los demás. No podemos ignorar el sufrimiento. No podemos desestimar el dolor. No podemos pretender que todos tengan el mismo acceso a la claridad mental. La percepción correcta es posible para todos. 

Pero requiere trabajo. Mucho trabajo. A veces, lo más “razonable” es pedir ayuda. A veces, lo más “razonable” es admitir que estamos luchando. A veces, lo más “razonable” es ser amables con nosotros mismos. En una palabra: razonable. Es la forma en que nos convencemos de lo que vale la pena hacer y lo que no. Si realmente quieres algo, lo justificarás en tu mente antes de actuar. Lo contrario es cierto. Si no quieres hacer algo, se te ocurrirán muchas razones por las que no deberías hacerse. 

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
Les deseo tanta salud, como gotas tiene la lluvia,
 

Dejar ir lo que pensabas que era real.

febrero 24, 2025

La clave es el desapego - dejar ir la vida que esperaba, para que pueda sacar lo mejor de la vida que le espera. No es fácil, pero vale la pena.

Todos tenemos una idea en nuestras cabezas acerca de cómo son las cosas, o cómo se supone que deben ser, y, lamentablemente, esto es lo que a menudo nos ensucia y nos acentúa más. Darse cuenta de esto: que lo más difícil de la vida es simplemente dejar ir lo que pensabas que era real. A veces la vida no te da lo que quieres porque necesitas algo más. Y lo que necesita a menudo viene cuando no lo está buscando. No siempre lo entenderás y está bien. Justo cuando usted piensa que no puede ponerse peor, lo hace. Y entonces, es justo cuando piensas que no puede mejorar.

Dejar ir lo que pensabas que era real no es fácil, pero vale la pena. Si te encuentras en una situación de signos y síntomas de una relación tóxica y admites que tienes que dejar ir, pero luchas con tomar la decisión final, aquí comparto unas seis estrategias, que te pueden ayudar y esa es mi intensión, para hacer que eso suceda:

1. Crea un espacio saludable para ti. - A veces estás demasiado cerca del rompecabezas para ver el panorama general. Tienes que dar unos cuantos pasos atrás para obtener claridad sobre la situación. La mejor manera de hacerlo es simplemente tomar un breve descanso - un respiro - unas vacaciones - y explorar algo más por un tiempo. ¿Por qué? Así que puedes regresar a donde empezaste y ver las cosas con un nuevo conjunto de ojos. Y la gente de allí puede verte de otra manera también. Regresar donde empezó es completamente diferente de no salir nunca. 

2. Acepta la verdad y practica el ser agradecido por lo que es. - Dejar ir es ser agradecido por las experiencias que te hicieron reír, te hizo llorar, y te ayudó a aprender y crecer. Es la aceptación de todo lo que tienes, todo lo que una vez tuvo, y las posibilidades que tenemos por delante. Se trata de encontrar la fuerza para aceptar los desafíos y cambios de la vida, confiar en tu intuición, aprender a medida que vayas caminando, darse cuenta de que cada experiencia tiene valor y seguir dando pasos positivos hacia adelante.

3. Perdónate con todo tu corazón, tantas veces como sea necesario. - El perdón es una actitud constante de elegir la felicidad sobre el daño - la aceptación sobre la resistencia. Se trata de reconocer que a veces todos estamos equivocados; A veces hasta el mejor de nosotros hacer cosas necias - cosas que tienen consecuencias graves. Pero no significa que somos malvados e imperdonables, o que no podemos confiar en nosotros más tarde. Podría tomar tiempo para perdonar, porque se necesita fuerza para perdonar. Porque cuando perdonas, amas con todas tus fuerzas. Y cuando amas así, una luz celestial y curativa brilla sobre ti. Este perdón -el verdadero perdón- te lleva a un lugar donde puedes decir sinceramente: "Gracias por esa experiencia", y decirlo desde el fondo de tu corazón.

4. Concentrarse sólo en lo que se puede cambiar. - Darse cuenta de que no todo en la vida está destinado a ser modificado o perfectamente entendido. Vive, deje ir, aprende lo que tu puedes y no pierdas la energía preocupándote por las cosas que no puedes cambiar. Concéntrate exclusivamente en lo que puedes cambiar. Y si no puedes cambiar algo que te molesta, cambia la forma en que lo piensas. Repasa tus opciones y vuelva a enmarcar lo que no te gusta es un punto de partida para lograr algo diferente en tu vida. 

5. Has del AHORA el enfoque principal de tu vida. - Ahora es el momento. El pasado es sólo un recuerdo. El futuro es una proyección mental. Tú puedes elegir a morar atrás en el pasado para el aprendizaje y la reflexión alegre. Tú puedes elegir permanecer en el futuro para la visualización y la planificación práctica. Sin embargo, cada vez que tu conciencia flota lejos al pasado o al futuro con frecuencia son para los propósitos negativos, tu estás sofocando tu capacidad de prosperar en el único momento que tú tienes el AHORA. El pasado y el futuro, literalmente, no existen en este momento, siente la libertad en esta verdad.

6. Abrazar tus peculiaridades, tus errores, y el hecho de que la vida es una lección. - La vida es un paseo. Las cosas cambian, la gente cambia, pero siempre serás tú; Así que permanece fiel a ti mismo y nunca sacrificar quién eres para cualquier persona o algo. Tienes que atreverte a ser tú mismo, en este momento, por espantoso o extraño que pueda ser el ser. Se trata de darse cuenta de que incluso en tus días más débiles se pone un poco más fuerte si estás dispuesto a aprender, porqué, a veces la cosa más grande a salir de todos tus apuros y trabajo duro no es lo que tu consigues, sino en qué tú te conviertes. 

Y por supuesto, sé que tu estás luchando con cualquiera de estos puntos, comprende que no estás solo. Estamos todos juntos en esto. Muchos de nosotros estamos ahí contigo, trabajando duro para sentirnos mejor, pensar más claramente y mantener nuestras vidas en el buen camino. 

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
Les deseo tanta salud, como gotas tiene la lluvia,

 

Aprende a vivir este día.

febrero 24, 2025


Aprender a vivir el día a día es un arte, siempre estamos tratando de vivir todas las cosas al mismo tiempo, las penas, las alegrías, las tristezas, la felicidad y el amor. Y por cada día que vivimos con todas esas mochilas que tanto nos pesan, dejamos de disfrutar la vida, la cual se supone deberíamos vivir en plenitud y en armonía. Ese día del que debiéramos disfrutar es HOY.

Dejar las sombras del pasado y esperar pacientemente el futuro, todo llega, nada queda detenido, no vivir en forma apresurada pues así solo viviremos con tristezas ya que no dejaremos paso a la felicidad. 

Nuestras mochilas siempre están y estarán en nuestras vidas, ya es hora de deshacerse de las mochilas de recuerdos y del dolor que en su momento nos dejaron destrozados. Hay que saber tirarla, a un lugar donde no la encontremos. O sea, bien guardarlas en el fondo de nuestro corazón, porque no se puede vivir sin pasado, pero de nosotros depende que ese pasado lo tomemos como experiencia y no lo hagamos parte de nuestra vida hoy mismo.

Dar un descanso a lo que quedó atrás y no fue grato para nuestra vida. ¿Para qué recordarle hoy? ¿Qué ganamos con ello? Mejor guardemos como en un rincón del alma… Porque cuando pensamos en ello duele y aún lo sentimos en nuestra piel. ¡Olvidemos, eso fue AYER!

Siempre llevaremos con nosotras todas nuestras mochilas en las que guardamos alegrías, ilusiones, penas y todos los sentimientos que nuestro corazón un día albergó. Algunas son bonitas y llenas de amor, pero al fin y al cabo también son mochilas y también pesan. Y entre una mochila y la otra, vivimos la vida agobiada por el ayer, miedosos por el futuro, con demasiado peso para nuestras vidas.

Debemos aprender a soltar, a dejar que nuestro día a día pueda ser vivido de a poco y lentamente, con una cosa a la vez. Si hoy estás feliz disfruta de ello, no temas, solo vívelo, ya tendrás tiempo de buscar soluciones si algo sale mal; no te agobies pensando en el futuro. Lo que suceda el día de mañana es desconocido y eso puede asustar, pero hoy vives el día de hoy. Disfruta del día que estás viviendo hoy.

No llevemos todas nuestras cargas a la vez, no mires la carga del pasado ni la del mañana, porque te harán sufrir, nadie sabe qué no traerá el mañana, ¿para qué sufrir por ello? Las cosas del pasado no la podemos cambiar, pero podemos aprender de ellas, sirven como lección de vida. Nuestras experiencias nos enseñan, y pueden servirnos en el futuro, así como en el día de hoy.

¿El mañana? Quien sabe qué será del futuro. Nadie conoce el día del mañana. Aún no se ha escrito, no se sabe cómo será, así que mejor no te angusties por el mañana, vive un día a la vez, serás más feliz así, y tus cargas serán más livianas.

Lo único que debe contar para ti es el día de hoy, vívelo, es tu día, no habrá otro igual. Habrá días mejores o peores, pero nunca uno igual no TE LO Pierdas ¿Para qué llevar todas nuestras cargas en un día?

Para nuestro bien, existe el día y la noche gracias a lo que podemos recobrar nuestras fuerzas para poder enfrentar el mañana que también será un día nuevo e irrepetible. Solo tenemos un día en nuestras vidas hagamos de nuestro hoy la más grandes y maravilla posible, soñemos, seamos felices, riamos y si sufrimos hagamos con la clara convicción que lo vamos a superar porque solo así aprenderemos a vivir la vida…

Día a día, paso a paso…

Lo que no podemos hacer es pretender vivir una semana o un año a la vez, vivamos mejor el día de hoy.

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
Les deseo tanta salud, como gotas tiene la lluvia,
 

La mayoría de nosotros luchamos con la autoaceptación.

febrero 18, 2025


Tienes paz cuando la logras contigo mismo. El día que te encuentras a ti mismo, toda tu vida cambia. Despiertas todo tu ser. Integras partes conscientes e inconscientes de tu personalidad en un solo ser completo. Así es como comienza una vida sin complejos.  Tu mejor vida comienza contigo. Cuando te aceptas a ti mismo, el mundo entero te acepta. Estas son palabras simples, pero poderosas. Cuando estás en paz contigo mismo, el mundo te refleja esa paz.

La mayoría de nosotros luchamos con la autoaceptación. Es una experiencia humana común. Todos tenemos partes de nosotros mismos que desearíamos que fueran diferentes. Tal vez sean nuestros errores pasados. Tal vez sea el temperamento. Sea lo que sea, no significa que debamos juzgarnos con dureza. O compararnos innecesariamente con los demás. 

Lo más aterrador es aceptarse a uno mismo por completo. Por aterrador que sea aceptarse a uno mismo tal como es, es el secreto de la vida que uno se merece. Cada vez que nuestras inseguridades se hacen demasiado fuertes en nuestra cabeza, las proyectamos. Nos ponemos a la defensiva y nos preocupamos por lo que piensen los demás. La gente las percibe y reacciona ante ellas. Puede que se alejen. Puede que te juzguen. Ven una falta de autoestima. Se convierte en una profecía autocumplida. Nos sentimos rechazados. 

El mundo refleja entonces nuestro estado interior. Pero todo cambia cuando aplicas la sabiduría la curiosa paradoja es que cuando me acepto tal como soy, entonces puedo cambiar. Es muy cierto. El verdadero cambio comienza con la autoaceptación completa. Cuando te aceptas a ti mismo, el mundo también te acepta. No porque hayas cambiado. Sino porque has dejado de intentarlo. Ámate a ti mismo primero y observa cómo el mundo refleja ese amor. La gente te respeta y te acepta porque tú te respetas y te aceptas a ti mismo. No es una garantía de aceptación universal, pero cambia tu respuesta al mundo. 

Cuando te aceptas a ti mismo, cambias. Respondes a la vida desde un lugar de bondad. Tu energía cambia. Cuando acepto mis propias imperfecciones, acepto más las imperfecciones de los demás. Crea un efecto dominó. Mi autoaceptación cambia la forma en que interactúo conmigo mismo y con los demás. Aprender a amar todas las partes de nosotros mismos, sin importar lo incómodas que sean, puede hacer maravillas en nuestras vidas. Cuando lo hacemos, el mundo, o al menos nuestro mundo, comienza a reflejar ese amor hacia nosotros.

La autoaceptación es nuestra negativa a estar en una relación adversa con nosotros mismos. Tu autoaceptación establece el tono de cómo te trata el mundo. Muchos de nosotros perdemos tiempo, incluso energía mental, tratando de obtener validación. Nadie debería tener tanto poder sobre cómo te sientes acerca de ti mismo. Preocúpate por la aprobación de las personas y serás su prisionero. Cuanto más confíes en ti mismo, menos necesitarás la validación.

En el momento en que dejes de buscar la aprobación, te darás cuenta de que ya la tienes dentro. La autoaceptación es la forma en que puedes vivir en sintonía con tu verdadero norte. Una vez que hayas cruzado ese puente, o hayas despertado por completo tu ser, la gente y las posibilidades se abrirán naturalmente. Fluirás orgánicamente hacia las cosas correctas destinadas a tu auto evolución épica.

Todos somos imperfectos, permanentemente. En el momento en que aceptamos eso, trascendemos nuestras deficiencias. Hacemos las paces con lo que creemos que debería impedirnos ser. Porque uno cree en sí mismo, no intenta convencer a los demás. Porque uno está contento consigo mismo, no necesita la aprobación de los demás. Porque uno se acepta a sí mismo, el mundo entero lo acepta. Una vez que la autoaceptación se convierte en una forma de vida, podemos arriesgarnos a la maravilla, al flujo y a toda experiencia que ilumine el espíritu humano.

Si tus imperfecciones se han convertido en tu única realidad, estás viviendo mal. Hay una imperfección dentro de todos nosotros. Esa parte de nosotros de la que tanto ansiamos escapar es parte de nosotros. Somos lo que somos gracias a ella, o quizás a pesar de ella. Pero, en verdad, la oscuridad es simplemente una parte del todo, ni buena ni mala a menos que tú la hagas así. Comienza a comprenderte a ti mismo.

Construye una relación especial con tu otro yo. Obsérvalo. Míralo como lo que es: “partes del todo”. Y vive tu vida de todos modos. No luches contra él. No lo escondas. Aprende de él. Crece gracias a él. Eres lo que eres. Una vez que te apoyes en tu yo “completo” sin intentar cambiarlo, nunca volverás a sentirte fuera de lugar. Cuando dejas de resistirte a ti mismo, la vida deja de resistirte.

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
 

Adopta el ritmo de la naturaleza: su secreto es la paciencia.

febrero 18, 2025


Conociendo los árboles, entiendo el significado de la paciencia. Conociendo la hierba, puedo apreciar la perseverancia. 
La naturaleza es sabiduría a simple vista. Enseña una lección sobre la composición silenciosa. Todo se mueve a su propio ritmo. Apenas nos damos cuenta, pero los cambios están sucediendo. Sin prisas. Sin resistencia. Solo siendo y evolucionando.

El ciclo de la naturaleza es una lección oculta para la vida.

Los árboles no se fuerzan a crecer más rápido. Los ríos excavan valles lentamente. Las flores florecen a su propio tiempo. Las semillas no se convierten en árboles de la noche a la mañana. El crecimiento ocurre sin que lo veamos. Pero es constante.

La composición silenciosa funciona. Desarrolla resiliencia en tu cuerpo, claridad en tu mente y paz en tu alma. Tus células se regeneran a diario. No lo notas, pero tu cuerpo siempre se está reparando y renovando.

Es un trabajo lento y constante. Acelerar el proceso lo rompería. El sueño, el ejercicio y la nutrición se combinan de la misma manera. Saltarse lo esencial te alcanza.

Tu mente funciona de la misma manera. Leer una página a la vez genera conocimiento. Meditar durante diez minutos al día genera concentración. Escribir unas líneas en un diario cada mañana agudiza la conciencia de uno mismo. No son cambios grandes ni dramáticos. Son cambios silenciosos, pero con el tiempo te transforman.

La naturaleza enseña paciencia. El roble no crece de la noche a la mañana. Sus raíces se extienden profundamente, sin que nadie lo note, antes de que su tronco se eleve alto. En nuestras vidas, las raíces son los hábitos invisibles que formamos. Son las acciones diarias que tú y yo tomamos para concentrarnos en lo que realmente importa.

El progreso lento puede no parecer emocionante, pero es real y perdura. He aprendido a respetar el ritmo del crecimiento lento pero efectivo.

La naturaleza prospera con ciclos que han estado funcionando desde el principio de los tiempos. Adopta el ritmo de la naturaleza: su secreto es la paciencia. Creo que la vida funciona de la misma manera. Las cosas que importan (la salud, las relaciones, el propósito) no llegan rápidamente. Crecen con el tiempo y el cuidado. Eso es lo que intento aprender. A dejar que las cosas fluyan: sin necesidad de resistencia.

La prisa, el ajetreo: son invenciones humanas. Nos alejan de lo natural. Cuanto más rápido voy, más pierdo de vista lo que realmente importa. Disminuir el ritmo nos conecta de nuevo con lo esencial. No se trata solo de hacer menos. Se trata de hacer lo que realmente importa. Disminuir el ritmo no es solo una elección. Es una forma de volver a uno mismo.

Miro mi propia vida y veo el daño de las prisas. El estrés, el agotamiento y los logros superficiales. Todo esto proviene de perseguir más y más rápido. Pero la naturaleza enseña una lección diferente. Concentración. Descanso. Simplicidad. La naturaleza tiene la clave de nuestra satisfacción estética, intelectual, cognitiva e incluso espiritual.

Cuando pongo en sintonía mi naturaleza con la naturaleza, siento el equilibrio. Mi mente se recupera más rápido. Incluso hago más cosas en menos tiempo. Experimento lo que los psicólogos llaman “estado de flujo”: lo que sucede cuando te sumerges en el presente desde un lugar de calma. La naturaleza hace esto de manera natural. Olvidamos porque estamos atrapados en el ruido de nuestras mentes.

El objetivo de la vida es hacer que el latido de tu corazón coincida con el latido del universo. Volver a lo que realmente importa lo cambia todo. Mejora cada área de la vida.

Lento y constante es la ley de la Naturaleza. La vida se acumula con el tiempo, al igual que las inversiones. Pero los beneficios llegan a quienes esperan. Así que voy más despacio. Me concentro en lo esencial. Camino en lugar de correr. Escucho y dejo de hablar. Observo el asombro que me rodea. La vida fluye y trato de fluir con ella. Esa es la alegría de la acumulación silenciosa: hacer coincidir mi Naturaleza con la Naturaleza.

La Naturaleza no se apresura, pero todo se logra. El crecimiento real no es ruidoso ni inmediato. Sucede en pequeños pasos invisibles. No puedes apresurarlo. Solo puedes nutrirlo. Así es como trato de vivir. Un cambio significativo lleva tiempo.

Sea lo que sea que contenga el momento presente, acéptalo como si lo hubieras elegido. Trabaja siempre con él, no contra él. Hazlo tu amigo y aliado, no tu enemigo. Esto transformará milagrosamente toda tu vida.

El crecimiento apresurado solo crea sufrimiento. La claridad y la paz provienen de concentrarse en lo esencial. Si buscas tranquilidad, haz menos. Haz lo esencial. Haz menos, y mejor.

Disminuir el ritmo es una mejor estrategia para la vida. Pero requiere coraje. Significa alejarse del ruido. Significa resistir la urgencia de seguir el ritmo de los demás. Eso es difícil. Lo sé porque yo también lucho con eso. Pero cada vez que elijo disminuir el ritmo, lo afronto y lo hago mejor. Disminuir el ritmo me ayuda a darme cuenta de la vida.

Concéntrese en lo esencial. Elimine el ruido. La naturaleza no se excede. No fuerza. Simplemente es. Conoce el equilibrio. Cada vez que salgo, recuerdo esa sabiduría oculta en un simple suspiro. Podemos trabajar con el tiempo, no contra él. Confío en la acumulación silenciosa. La naturaleza demuestra que funciona. Sólo necesito seguir su ritmo.

La naturaleza es la fuente de todo conocimiento verdadero.

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
 

Estoy tratando de vivir mi verdad.

febrero 16, 2025
Hace unos años, confié en la “verdad” equivocada. En la gente equivocada. Sentí que ya había invertido. Así que caí en la falacia del costo hundido. Me desperté a la verdad demasiado tarde. Pero más vale tarde que nunca. No sabía nada mejor. Estaba ciego a la verdad debido a mi ignorancia voluntaria. Perdí mucho tiempo. Pasé unos buenos años de mi vida defendiendo ideales, creencias, conexiones y personas. Me convertí en un aprendiz de por vida para encontrar y aplicar el conocimiento objetivo, sin importar lo incómodo que sea.

Estoy tratando de vivir mi verdad, se requieren verdades absolutas. A la mayoría de las personas no les gusta estar equivocadas. No les gusta sentirse estúpidos. Por eso, defienden a las mismas personas que las engañaron. Dejan de hacer preguntas. Regalan su poder. Y se niegan voluntariamente a recuperarlo. Siguen una ideología, incluso cuando deja de tener sentido. Una lección más triste de la historia es donde unas pocas personas pueden cambiar el curso de la historia. Pueden influir en millones de personas que se niegan a pensar por sí mismas.

Una de las lecciones más tristes de la historia es ésta: si nos han engañado durante mucho tiempo, tendemos a rechazar cualquier prueba de ello. Ya no nos interesa descubrir la verdad. El engaño nos ha capturado. Es simplemente demasiado doloroso reconocer, incluso ante nosotros mismos, que nos han engañado. Una vez que le das poder a un charlatán sobre ti, casi nunca lo recuperas.

Una vez que aceptamos una idea, nos aferramos a ella, incluso si es una mentira. Se convierte en nuestra realidad. Rechazamos la verdad objetiva. Defendemos el engaño. Y después de un tiempo, ni siquiera nos importa. No queremos la verdad. Duele demasiado. Hemos comprado la mentira. Nos pertenece. Ella nos pertenece a nosotros. Porque admitir que nos hemos equivocado es doloroso. O peor aún, cedemos nuestro poder para defender nuestra verdad porque el engaño paga nuestro modo de vida. La historia está llena de esto.

No se si amigo lector recuerdas la secta de Jim Jones que les dijo a sus seguidores qué hacer, qué creer. Y lo hicieron. Incluso cuando las cosas se pusieron raras. Incluso cuando las cosas se pusieron mal. Se quedaron. El engaño fue completo. Convenció a sus seguidores de beber veneno en Johnstown. Incluso cuando la gente vio morir a sus amigos, siguieron bebiendo. Porque enfrentar la verdad -que los habían engañado- era peor que la muerte. La gente redobla sus malas decisiones porque ya hemos invertido nuestras vidas, dinero o emociones.

Admitir que estamos equivocados se siente como perder. Queremos tener razón. No nos gusta estar equivocados. Hiere nuestro ego. Nos hace sentir estúpidos. Así que nos aferramos. Y encontramos razones para seguir viviendo una mentira. Una falsa realidad. Incluso cuando están equivocados. Incluso cuando nos lastiman. Está sucediendo en todas partes. En la religión. En la política. En las instituciones. Cuanto más grande es la mentira, más fuerte es la defensa. 

Así es como la dictadura de la Alemania nazi controló a millones de personas entre 1933 y 1945. Hitler convenció a toda una nación de que eran víctimas. Para cuando la verdad quedó clara, millones de personas habían muerto. Las horribles realidades del “engaño” son demasiado reales para ignorarlas.

La guerra de Troya es otro ejemplo práctico. Los griegos dieron a los troyanos un caballo de madera gigante como “regalo”. Llegaron advertencias. La gente les dijo que era un truco. Pero los troyanos querían creer que habían ganado. Arrastraron el caballo dentro de sus murallas. Esa noche, los soldados griegos salieron y quemaron Troya hasta las cenizas. El engaño los destruyó.

Luego está Napoleón. Escapó del exilio y regresó al poder en 1815. El pueblo francés, que había sufrido bajo su gobierno, lo aclamó como a un héroe. Ignoraron las guerras, las muertes, la destrucción. ¿Sabes por qué? Porque admitir que habían seguido a un líder condenado era demasiado doloroso. Cien días después, perdió todo en Waterloo. Fraudes como este ocurren una y otra vez.

La historia se repite. Es una triste verdad. Nunca aprendemos. Incluso ahora, muchos líderes prometen un futuro mejor mientras aplastan a su gente. Y, sin embargo, los seguidores silencian a los escépticos. Ignoran las pruebas. No pueden admitir que los han engañado. La gente rechaza activamente la verdad. 

Una vez que le das poder a un charlatán sobre ti, casi nunca lo recuperas. Una vez que te tienen, creen que son tus dueños. No solo tu lealtad, sino tu orgullo. Esa es la verdadera trampa. La gente se mantiene leal, incluso cuando se enfrenta a una evidencia abrumadora. Porque irse significa enfrentarse a la vergüenza, el arrepentimiento y la pérdida. Rechazan la verdad incómoda. Esto también sucede en la vida cotidiana.

La gente se queda en relaciones muy malas durante demasiado tiempo. Has visto las señales de alerta. Los amigos les advirtieron. Pero ellos se dijeron a sí mismos: No es tan malo. Han invertido años. No quieren admitir que perdieron el tiempo. Así que se quedan. Ésa es la trampa. Los amigos tóxicos mienten. Manipulan. Pero cuando alguien los desafía, son defendidos por las personas cercanas a ellos. “Ellos no harían eso”. La gente ignora las pruebas. Porque es más fácil que admitir que te engañaron. Ésa es la trampa. Y es poderosa.

Incluso sucede en el trabajo. Una empresa promete ascensos, mejor salario y un gran futuro. Les das todo: largas horas, lealtad, trabajo duro. Pero el ascenso nunca llega. El jefe sigue moviendo los postes de la portería. Tu instinto sabe la verdad. Pero no renuncias. Te dices a ti mismo: Sucederá pronto. Ésa es la trampa. Está en todas partes. Caemos en las cosas. Ignoramos las señales de advertencia. No queremos sentirnos tontos. No queremos admitir que nos equivocamos.

Entonces, ¿cómo escapamos? ¿Cómo evitamos la trampa más triste de la historia?

Esté dispuesto a admitir que está equivocado. Es doloroso, pero es la forma de evitar que lo engañen. Cuestiónelo todo. No es tan sencillo. Pero al menos inténtelo. Esté atento a las señales de advertencia. Manténgase abierto. Si algo parece estar mal, cuestiónelo. Encuentre su propia verdad. No permita que el orgullo o su ego lo mantengan atrapado. No permita que el miedo lo mantenga ciego. Admita el engaño. Recupere su poder. Así es como se vuelve libre para encontrar su propio norte verdadero. Es difícil, pero es la única forma de recuperar su poder. De lo contrario, el engaño gana.

Nunca moriría por mis creencias porque podría estar equivocado. La duda no es debilidad; es sabiduría. Me gusta saber el “por qué” detrás del “qué”. Si la gente desea tanto la felicidad, ¿por qué no intenta comprender sus falsas creencias? En primer lugar, porque nunca se les ocurre verlas como falsas o incluso como creencias. Las ven como hechos y realidades, tan profundamente han sido programados. 

En segundo lugar, porque tienen miedo de perder el único mundo que conocen: el mundo de los deseos, los apegos, los miedos, las presiones sociales, las tensiones, las ambiciones, las preocupaciones y la culpa, con ocasionales destellos de placer, alivio y emoción. Es como alguien que tiene miedo de dejar atrás una pesadilla porque, después de todo, es el único mundo que conoce. Ahí tienes una imagen de ti mismo y de otras personas. Deja de arreglarte a ti mismo: despierta, todo está bien. 

El apego a la falsa realidad será mi fin. Por eso quiero ser más consciente. Necesito cuestionar las cosas. Necesito estar abierto a la verdad. Incluso cuando sea dolorosa. Porque una vez que el engaño se apodera de ti, es difícil liberarse. Y esa es una de las lecciones más tristes de todas. El engaño es poderoso porque atrapa más que nuestras creencias: atrapa nuestro orgullo. Una vez que nos hemos comprometido con algo, parece imposible echarse atrás. Defendemos la mentira, no porque sea verdad, sino porque admitir que nos engañaron duele demasiado.

Pero hay una salida. Comienza con la honestidad. Con uno mismo, primero. Está bien equivocarse. Está bien cambiar de opinión. Las personas más inteligentes lo hacen. Las personas más fuertes lo hacen. El único error real es negarse a ver la verdad cuando está frente a ti. Confía, pero verifica. Cuando los hechos cambien, estate dispuesto a cambiar con ellos. Así es como te liberas. Así es como recuperas tu poder. De lo contrario, el engaño gana. Y tú pierdes.

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
 

Viviendo en lapsos de estrés.

febrero 16, 2025


El estrés y el dolor pueden llevarte por un camino muy oscuro. Mis peores días parecían un ciclo sin fin. He estado atrapado en mi cabeza demasiadas veces en el pasado. Rumiando. Pensando demasiado. Estancado en experiencias negativas. No podía ver las posibilidades. Estaba atrapado en un ciclo de estrés. De dolor. De preocupación. Estaba reviviendo mi dolor. No porque lo estuviera causando. Sino porque no estaba haciendo nada para cambiar mi forma de responder a él. Estaba atrapado en un período. Y el ciclo me estaba quitando la vida.

Reproducir las mismas viejas historias no nos ayuda a construir una vida donde no existan. Si no puedes ver más allá de tu dolor, todos los días serán iguales. Estrés. Ansiedad. Agotamiento. Si los muchos factores estresantes de la vida te llevan por un camino oscuro, te consumirán. Si no puedes superar tus tensiones, tus problemas y tu dolor, no puedes crear un nuevo futuro donde esas cosas no existan.

El estrés reconfigura el cerebro. Te hace más reactivo, menos capaz de pensar con claridad y nos mantiene atrapados en el modo de supervivencia, tratando de superar el día. 

¿Cuándo el estrés se apodera de ti? ¿Cuándo el dolor te controla? Ese es el problema. Te pierdes en la preocupación. Dejas de vivir. Eso es contra lo que luchas. Necesitas equilibrio. Necesitas herramientas. El ejercicio despejara tu mente. Las respiraciones profundas te tranquilizaran. Dormir bien te restablece. La conexión real, te mantendrá en el presente.

Estas son mis habilidades de supervivencia: El alivio de superar y crecer a través de lo que estuve atravesando hiso mucho más por mi salud mental. Así que no aspires a una vida sin estrés ni dolor. Aspira a una vida en la que no te posean. Donde los sientas, pero no te ahoguen. Donde luches, pero no te quiebren. Esa es la vida que quieres construir.

Debes entrenar tui cerebro para que se centre en las posibilidades, en el simple hecho de ser, no en los problemas. Intenta activamente dejar de pensar en lo que está mal y fijarte en lo que está bien, en lo que hay en el momento. La vida sin estrés ni dolor no es el objetivo. El objetivo es una vida en la que esas cosas no se apoderen de tu vida. En la que sea libre de ser.

Pero tengo que ir más allá de los factores estresantes para alcanzarlo. Porque si no puedes superar tus factores estresantes, no podrás crear un nuevo futuro. Convertirse en antifrágil es la forma de trascender el desorden de la vida. Lo antifrágil crece a partir del desorden. Lo resiliente resiste los golpes y se mantiene igual; lo antifrágil mejora.

Si te quedas estancado en tu estrés, construyes muros que impiden la luz de los nuevos comienzos. La vida siempre estará llena de factores estresantes. Trabajo. Relaciones. Dinero. Salud. Están en todas partes. No puedes evitarlos, pero sí puedes superarlos. Puedes crecer a partir de ellos. Acepta que cada uno de ellos tiene una lección. Transforma tu dolor en crecimiento. No es la carga lo que te desmorona, sino la forma en que la llevas.

Mejoramos cuando trascendemos nuestros numerosos factores estresantes. Crecer a partir de nuestras experiencias y a través de ellas lo cambia todo. Pero comienza por nombrar tus factores estresantes y trascenderlos. Escríbelos si es necesario. Verlos en papel los hace sentir más pequeños. Menos abrumadores.

El estrés laboral me enseñó en el pasado, que necesitaba mejores límites. Mi estrés financiero me enseñó que necesitaba un mejor presupuesto. Mi estrés en las relaciones me enseñó que necesitaba comunicarme mejor. Nombrar tus factores estresantes es poderoso. Les quita poder. Los convierte de monstruos en maestros. El estrés te muestra dónde necesitas cambiar. No luches contra ellos. No los ignores. Enfréntalos. Aprende de ellos. 

El dolor te muestra dónde necesitas crecer. Te muestra dónde necesitas sanar. Pero nombrar nuestros factores estresantes no es suficiente. Tienes que trascenderlos. Tienes que tomar acción. Tu objetivo debe hacer de la antifragilidad una forma de vida. Querer ser capaz de manejar todo lo que la vida te depare. Eso significa replantear todo lo que crees que te está frenando. Elevarte por encima del dolor. Nombrar tus factores estresantes. Y verlos pasar sin apegarte. Eso requiere práctica. Mucha práctica consciente todos los días.

Todavía tengo días malos. Todavía me preocupo. Pero soy más consciente cuando está sucediendo. Sigo redirigiendo mi energía más allá de los problemas. Me desapego para ver mis factores estresantes por lo que son: dolor temporal. Soy el observador. La conciencia fuera del estrés. Construir mi mejor vida requiere esa separación. Es la única forma en que puedo trascender mis pensamientos acelerados.

Nuestro estrés, dolor y preocupaciones son como anclas. Nos mantienen atados al pasado. Cortar la cuerda es nuestra única opción. Esperar a que las cosas cambien no funciona. Los factores estresantes no desaparecen. Tenemos que hacer algo al respecto. Pero lleva tiempo. Así que empieza ahora. 

Convierte el dejar ir en una práctica consciente. Deja ir lo que te frena. Es la manera de avanzar hacia el futuro que mereces. Porque si no puedes superar tus tensiones, no puedes crear el nuevo futuro que deseas. Y tú mereces ese futuro. Todos lo merecemos. Mereces un futuro libre de viejas cargas. Puedes usar tu estrés para manifestar cambios. Puedes crear un nuevo camino. Es el mejor regalo que puedes darte.

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
Solo se vive una vez, pero si se hace bien, una vez es suficiente.
 

El pánico no te ayudará. El miedo no te salvará. La claridad sí.

febrero 16, 2025


Se está produciendo un gran cambio. Esa sensación de que las cosas ya no se sostienen del todo. Lo sientes. Yo lo siento. Todo el mundo lo siente. Los gobiernos están perdiendo el control. Las corporaciones están despidiendo a personas para salvarse. Industrias enteras están al borde del abismo.

La historia se repite. Lo estamos viendo ahora. La gente está luchando por darle sentido a todo. Están cansados, enojados, perdidos y ansiosos. La gente camina como si se estuviera preparando para el impacto. Pero no saben de dónde. Parece que todo se está rompiendo a la vez. Los efectos secundarios son aterradores para nuestras finanzas, relaciones y el futuro. El dinero no da para tanto. Las redes de seguridad están en riesgo. Las relaciones se están rompiendo bajo estrés.

La salud mental está en su punto más bajo. La gente no sabe cómo seguir adelante. Los psicólogos tienen una palabra para ello: "trauma colectivo". Cuando las cosas cambian demasiado rápido, nuestros cerebros luchan por seguir el ritmo. La incertidumbre desencadena el miedo. El miedo nos hace entrar en pánico. Y cuando entramos en pánico, tomamos malas decisiones.

La incertidumbre desencadena la respuesta de amenaza de nuestro cerebro. Es por eso que nos sentimos tan nerviosos. Estamos programados para la estabilidad, pero la estabilidad parece estar fuera de nuestro alcance. Es abrumadora. Pero esto es lo que he aprendido: el pánico no ayuda. Solo empeora todo.

Las cosas no están funcionando. Pero primero, por favor, haz esto: no entres en pánico. Ese es tu primer trabajo. Busca liberarte del pánico. Lo peor que puedes hacer ahora es caer en una espiral de miedo. O reaccionar y empeorar las cosas. La historia muestra que las personas toman sus peores decisiones en tiempos de miedo.

Las crisis financieras, las guerras y las crisis sociales son todas alimentadas por reacciones de pánico. Cuando actuamos por miedo, perdemos la claridad. Buscamos soluciones rápidas. Tomamos decisiones apresuradas que resultan contraproducentes. Cuando entras en pánico, tomas decisiones terribles. Te rindes demasiado pronto.

Te rindes cuando deberías estar aguantando. La vida se desmorona cuando pierdes el control. Lo mejor que puedes hacer en tiempos de caos es esperar a que se asiente el polvo. Mientras esperas, piensa. No te apresures. Actúa con intención. Vive desde un lugar de calma. El pánico nubla el juicio. Cuando el miedo se apodera de nosotros, nos encogemos. Tomamos decisiones impulsivas. Reaccionamos en lugar de pensar. Así es como las vidas se desmoronan. No solo por el caos, sino por cómo la gente responde a él.

Cuando entro en pánico, pierdo la perspectiva. Olvido mis opciones. Olvido que tengo poder, incluso en el caos. Por eso, he establecido una regla: no reaccionar en pánico. Nunca. En cambio, vuelvo a la calma interior. Siempre está ahí. Solo tienes que estar lo suficientemente calmado para encontrarla. Estoy bajando el ritmo. Estoy limitando las noticias. Me estoy centrando en los hechos, no en el miedo.

Estoy revisando mi cuerpo, mi mente y mi energía. Me estoy centrando en lo que me mantiene tranquilo: el sueño, el movimiento, las caminatas largas y las buenas conversaciones. Estoy pasando tiempo con gente que me mantiene estable. En tiempos como este, mi verdadera riqueza está en mis relaciones.

El mundo como lo conocíamos no va a volver. La economía no se “arreglará sola”. El gobierno no nos salvará. Tenemos que salvarnos nosotros mismos. No eres impotente en esto. Puedes decidir en quién te conviertes en el caos. No tienes que tener todo resuelto. Simplemente no dejes que el pánico se apodere de ti.

No debes olvidar que la historia se mueve en ciclos. Que esto es una tormenta. Esto también pasará. Nadie sabe exactamente cuándo. O qué vendrá después. Pero si entras en pánico, pierdes poder. Si mantienes la calma, amplías tu “ventana de posibilidades”. Así que quédate quieto. Amplía tu perspectiva. El mundo está cambiando, pero no tienes que perder la cordura con él. Calma, fuerza y sabiduría son exactamente lo que necesitas, para ti. Para tu familia. Para las personas cercanas a ti.

Cuando el caos llega me esfuerzo para ampliar mi “ventana de posibilidades”. En ver más allá del modo de supervivencia inmediata. Así es como puedo encontrar soluciones reales y a largo plazo para seguir adelante. No quiero centrarme en lo que va mal. Me centro en lo que es posible.

¿Qué puedo controlar? ¿Qué puedo hacer ahora mismo para mejorar las cosas? 

A veces, es tan sencillo como hacer más de lo que ya funciona. Repetir lo que me devuelve a mí mismo: tomarme un tiempo a solas, lejos del ruido. Solo puedes pensar en tus opciones y puedes pensar con claridad. Solo si no dejas que el miedo se apodere de ti. Sé la persona que mantiene la calma mientras todos los demás se asustan. Por ti mismo. Por la gente que amas. Por tus amigos. Esa calma es tu superpoder. El polvo se asentará. Espero. Si no es así, seguro que todavía queras tener el control de la dirección de tu vida. El mundo cambiará. Pero no tienes que romper con él.

Los tiempos locos como estos no son nuevos. Han sucedido antes. Y cada vez, las personas que mantuvieron la calma, pensaron con claridad y actuaron con sensatez salieron fortalecidas. Se adaptaron. Encontraron nuevas formas de seguir adelante. Las cosas no nos suceden solo a nosotros, suceden para nosotros. Suena loco, lo sé. Pero escúchame. Cada cambio importante en la historia, cada crisis, cada colapso, cada transformación, ha sido inquietante. La Gran Depresión. La crisis financiera de 2008, la pandemia del 2019, Incluso el Renacimiento.

¿Qué tienen todas en común?

El caos. Sí.

Pero también oportunidades. Las personas que mantuvieron la calma y la serenidad encontraron formas de sobrevivir. Las personas encontraron una manera de reinventarse para algo nuevo. Las personas que se adaptan ven posibilidades, donde otros solo ven problemas. La incertidumbre y el caos se sienten como el fin del mundo. Hazte un favor. Mantén la calma. Antes de reaccionar, haz una pausa. Date tiempo para pensar. ¿Cuáles son tus opciones reales? ¿Qué es lo que realmente importa? ¿Qué necesitas realmente?

Lo que quiero para ti es control. No del mundo, eso es demasiado grande. Sino de tu propio mundo. Tus pensamientos. Tus acciones. Tus elecciones. Y recuerda: no estás solo. Todos estamos asustados. Todos estamos descubriendo esto sobre la marcha. Pero también somos más fuertes de lo que creemos. Más resilientes. Más capaces. Así que no te asustes. No te apresures. No dejes que el ruido ahogue tu voz. Sé la calma. Sé la fuerza. Sé la sabiduría. Para ti. Para la gente que amas. La calma es tu mejor arma.

El pánico no te ayudará. El miedo no te salvará. La claridad sí. Observa tus opciones con claridad antes de actuar. Estás cansado. Lo entiendo. Pero puedes encontrar la manera de salir adelante. Y esto es algo más que he aprendido durante todos estos años: no tienes que hacerlo solo. De hecho, no deberías hacerlo. Acércate. Habla con la gente. Comparte tus miedos, tus ideas, tus luchas. Te sorprenderá saber cuántas personas sienten lo mismo. Cuántas personas buscan conexión, esperanza. Sé esa persona para otra persona. Y deja que esa persona sea esa persona para ti.

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
 

Seguir el ritmo del flujo de la vida, no a la “preocupación “ese es el desafío.

febrero 14, 2025


Vivir es la actividad menos importante del hombre preocupado; sin embargo, no hay nada que sea más difícil de aprender. Debemos saber que el tiempo se nos escapa de las manos y cómo nos olvidamos rápidamente de vivir.

Debes equiparar la rapidez del tiempo con tu velocidad en usarlo, y debes beber rápidamente como si fueras de una corriente rápida que no siempre fluirá… Así como los viajeros se dejan seducir por la conversación o la lectura o alguna meditación profunda, y descubren que han llegado a su destino antes de saber que se estaban acercando a él; Así es este viaje incesante y extremadamente rápido de la vida, que despiertos o dormidos hacemos al mismo ritmo; los preocupados se dan cuenta de él solo cuando ha terminado.

A diario podemos ver como muchas personas viven vidas distraídas. Lo llamó “preocupación”. Se centran en cosas que no importan. Ignoran lo que es más importante: vivir bien en razón de que la vida se divide en tres partes: pasado, presente y futuro. De estas, el presente es corto, el futuro es dudoso, el pasado es seguro.

Entendió que la vida avanza rápidamente, casi más rápido de lo que nos damos cuenta. No nos dejemos sorprender por la velocidad de la vida. La vida no se disminuye su velocidad para nadie, ya sea que prestemos atención o no. Y cuanto más nos centramos en tareas “ocupadas”, menos notamos la velocidad de la vida.

Comparo el tiempo con una corriente rápida. Fluyen rápido, en constante movimiento. En un momento, estás comenzando algo. Luego está hecho. O peor aún, todavía no has terminado y el tiempo se ha ido de todos modos. Ese es el dolor de perder la vida por culpa del tiempo. Si dejamos que las distracciones nos alejen, nos perdemos experiencias de las que solemos arrepentirnos más tarde. Es aterrador.

A veces, me pregunto: ¿estoy demasiado preocupado para aprovechar la vida al máximo? Me distraigo. Me pierdo en planes, preocupaciones o en lo diferente que podría haber sido la vida si hubiera tomado decisiones diferentes en el pasado. Me descubro corriendo hacia el futuro, olvidando el presente. No es que tengamos poco tiempo para vivir, sino que desperdiciamos mucho de él y los preocupados se dan cuenta de ello solo cuando se acaba. Esa es la amarga verdad.

Cuando nos detenemos a mirar atrás, los años se han ido. Es como un viaje en el que el destino aparece demasiado pronto. Si queremos beber, tenemos que beber despacio y rápido al mismo tiempo. Es casi una paradoja. Debemos ser intencionales con la vida. Pero el agua fluye rápido. La clave es estar atentos. No dejarnos llevar por el piloto automático. Debo vivir con urgencia, no con pánico. Pero también debo reducir la velocidad para disfrutar de mis experiencias en el momento.

Tengo que ser intencional con mi tiempo, sabiendo que es corto. Y apresurarme lentamente al mismo tiempo. Ese es el desafío: seguir el ritmo del flujo de la vida. Pero con qué facilidad nos distraemos.

Un ciclo de actividades, conversaciones y rutinas se apodera de nuestras vidas. Vivimos en piloto automático. Ni siquiera nos damos cuenta de las horas, los días y las semanas que pasan. Miramos hacia arriba y ya somos mayores. En cierto modo, somos viajeros. Pero muchos de nosotros apenas notamos el camino en el que estamos.

Cuando miramos hacia atrás, el final de la vida ha llegado. Apenas tenemos tiempo para detenernos y reflexionar y los preocupados nunca notan que la vida se les escapa. Sólo al final se dan cuenta de que se han perdido algo crucial: invertir tiempo en lo esencial que garantiza el sentido. 

Es inevitable que la vida no sólo sea muy corta sino muy miserable para quienes adquieren con gran esfuerzo lo que deben conservar con mayor esfuerzo. Consiguen lo que quieren laboriosamente; poseen lo que han conseguido ansiosamente; y mientras tanto no tienen en cuenta el tiempo que nunca volverá. Nuevas preocupaciones ocupan el lugar de las antiguas, la esperanza excita más esperanza y la ambición más ambición. No buscan un fin a su miseria, sino simplemente cambiar la razón de la misma. 

Vivamos con conciencia. Ir a la par con la rapidez del tiempo significa utilizar el tiempo con intención. También significa elegir acciones que nos importen, no simplemente llenar las horas. Puedes ir a la par con la rapidez del tiempo si lo utilizas bien. La velocidad no es la respuesta. La claridad sí lo es. ¿Qué es lo que te importa? ¿Qué arde en tu mente? ¿Qué se siente urgente, no porque sea ruidoso sino porque es verdad?

Me concentro en el tiempo de vida que me queda. Eso es todo. Menos si resto los que ya he usado. Ya conozco esta verdad. El río del tiempo fluye tanto si bebemos como si no. Así que bebo con intención, con conciencia. Soy plenamente presente. Pruebo el agua antes de que se acabe. 

Al tiempo no le importa si presto atención. No se detiene para que reflexione o me arrepienta. No sé vuelve más lento, o disminuye su velocidad o ritmo para que haga planes ni se acelera para que me impaciente. Simplemente avanza. Y nosotros también, lo queramos o no. Si nos quedamos atrapados en el “piloto automático”, el tiempo se vuelve borroso. El cerebro filtra las rutinas repetitivas y sin sentido. 

No es necesario que aproveches cada segundo. Eso es agotador e imposible. Pero puedes elegir a dónde va tu energía. ¿Quién la merece? ¿Qué te llena en lugar de agotarte? Esas son las experiencias que puedes buscar. No tiene que ser grandes prácticas. Una conversación que importe puede ser suficiente. A veces, pasar tiempo de calidad con las personas que amamos se siente bien. Una actividad que te haga sentir que estás "fluyendo" en el tiempo.

Vivir bien es un arte. Elegir qué conservar y qué dejar ir marca una gran diferencia. Esté completamente presente para lo que importa para su mejor vida, no perdido en tus pensamientos, sin desear estar en otro lugar, sino aquí, ahora.

Ninguna actividad puede ser realizada con éxito por un individuo que está preocupado... ya que la mente cuando está distraída no absorbe nada profundamente, sino que rechaza todo lo que está, por así decirlo, atiborrado en ella. Vivir es la actividad menos importante del hombre preocupado; Sin embargo, no hay nada más difícil de aprender… Aprender a vivir requiere toda una vida y, lo que puede sorprenderte aún más, se necesita toda una vida para aprender a morir.

Cuando se acabe tu tiempo, ¿habrás vivido? ¿Habrás sentido el fluir del río, habrás probado su dulzura y lo habrás sabido por lo que era? Esa es la elección. Vivir distraído, mirar atrás con arrepentimiento o vivir despierto y encontrar significado en la rapidez. Cada experiencia importa. Cada elección define el tiempo que nos queda. La vida es larga si sabes cómo usarla.

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
Solo se vive una vez, pero si se hace bien, una vez es suficiente.
 

A mi edad he aprendido a proteger lo que realmente importa.

febrero 12, 2025


A veces en la vida llega un momento en que dejas de correr dejas de buscar aprobación dejas de querer agradar a todo el mundo te detienes y te preguntas que es lo que realmente quiero para mí. 

Hace aproximadamente 10 años comencé a evitar a la gente no fue una decisión repentina o enojada fue una transformación que maduro lentamente un cambio profundo que refleja una nueva comprensión de la vida, el tiempo y las relaciones.

¿Alguna vez te has preguntado por qué con la edad algunas personas parecen pesarte en lugar de enriquecerte? ¿Alguna vez has sentido el deseo de menos ruido y más silencio?  No es un signo de debilidad o aislamiento es tu espíritu pidiendo espacio y tu corazón buscando autenticidad. 

Quiero compartir contigo el porqué de esta elección, y te contaré como el tiempo, las experiencias y la sabiduría acumulada me han enseñado a proteger lo que realmente importa. No es solo una reflexión personal, existen estudios científicos y psicológicos que explican el por qué con el paso de los años nos volvemos más selectivos, por tanto, la propia ciencia dice que con la edad nuestro cerebro se centra cada vez más en lo que aporta sentido y serenidad eliminando lo superfluo o nocivo 

Si tú también has sentido alguna vez la necesidad de alejarte del caos para redescubrir tu paz interior sigue leyendo, quizás en mis párrafos encuentres algo que resuene también dentro de ti.

El primer fenómeno y el bien más valioso es el tiempo que es nuestro bien más preciado, sabías está  demostrado que nuestra relación con el tiempo cambia radicalmente a medida que pasan los años, de jóvenes el tiempo parece un río sin fin que fluye sin prisas hacia un horizonte lejano y desconocido, pero a medida que pasan los años ese río comienza a estrecharse revelándose que cada gota es preciosa los psicólogos llaman a este fenómeno “cambio de perspectiva” temporal y a medida que envejecemos nuestro cerebro se orienta hacia el presente y prefiere experiencias que tienen un significado inmediato y profundo en pocas palabras dejamos de perseguir lo que no nos satisface y comenzamos a proteger nuestro tiempo como un recurso irreemplazable.

Hoy cada momento tiene para mí, un valor inestimable ya no quiero perderme en conversaciones vacías o relaciones superficiales que dejan mi corazón más pesado que cuando comenzaron ya no me interesa participar en actividades solo para llenar la agenda en cambio encuentro alegría en las pequeñas cosas una mañana tranquila con el sol entrando por la ventana el silencio roto solo por el canto de los pájaros o un buen libro que me hable más profundamente que la mayoría de las personas.

El tiempo no es solo un reloj que hace Tic Tac o un calendario que cambia es un espejo que refleja lo que realmente importa en nuestras vidas cada minuto nos pregunta cómo quieres usarlo con quién quieres compartirlo para que ese momento te enriquezca o te vacíe, la respuesta no siempre es fácil. 

Pero a medida que envejecemos aprendemos a elegir más sabiamente quedando claro que no podemos hacerlo todo no podemos estar en todas partes y sobre todo no podemos darnos el lujo de perder el poco tiempo que nos queda en cosas que no nos hacen sentir vivos, esta conciencia no es un límite es una libertad.

El segundo fenómeno del que quiero hablarte es lo que se llama “el poder social” que es un proceso natural que ocurre con el paso de los años, así como un jardinero poda las ramas secas para permitir que las ramas sanas crezcan,  cuando envejecemos empezamos a podar nuestras relaciones no lo hacemos por malicia o egoísmo sino como una elección consciente del bienestar y autenticidad ya que cuando somos jóvenes tendemos a acumular amigos conocidos y contactos y nos sentimos impulsados a complacer a todos a participar en cada evento ser parte de todo. 

Pero a medida que envejecemos nuestro enfoque cambia nos volvemos más selectivos porque nos damos cuenta de que la verdadera satisfacción proviene de conexiones profundas no de la cantidad. Esté cambio también está respaldado por un fenómeno llamado teoría de lo socioemocional, en definitiva, cuando percibimos el tiempo como limitado elegimos invertir nuestras energías solo en relaciones que enriquecen nuestra vida.

Y sabes qué: es increíblemente liberador ya que prefiero unas pocas personas que realmente me comprendan que acojan mis vulnerabilidades sin juzgarme en lugar de estar rodeado de una multitud que me haga sentir solo, prefiero una conversación auténtica una sonrisa o una risa compartida que vale más que 100 interacciones superficiales.

Este cambio no es aislamiento es claridad es el resultado de años de experiencias decepciones y lecciones aprendidas no se trata de alejarnos del mundo sino de elegir cuidadosamente quién merece un lugar en nuestras vidas y no es solo una decisión emocional sino también física, las relaciones tóxicas o superficiales pueden tener un impacto negativo en nuestro organismo, en razón de que las relaciones de mala calidad pueden aumentar el estrés e incluso acortar la vida mientras que las conexiones profundas y auténticas  mejoran nuestro bienestar físico y mental entonces hoy me siento más ligero dejé de perseguir relaciones que no me nutren y de preocuparme por si les agrado a todos y con los años  he aprendido que decir NO a las personas equivocadas, lo que ha significado decir SI a mí paz, mi salud y mi felicidad.

El tercer fenómeno importante que debes conocer es el de la soledad que muchas veces representa un refugio y no una condena, durante gran parte de mi vida he visto la soledad como un enemigo era un vacío una ausencia de compañía casi una desgracia, pero ahora en mi tercera edad, me doy cuenta de que la soledad es un regalo un refugio sagrado donde por expectativas y sin tener que complacer a
nadie la soledad no es vacío sino plenitud es el silencio el que te permite escuchar tu voz interior esa que con demasiada frecuencia queda ahogada por el ruido del mundo es un momento de pausa una oportunidad para redescubrir quién eres realmente. 

Más allá del rol o roles que has desempeñado en el pasado o de las personas a las que has intentado
complacer la ciencia lo confirma y ha demostrado que las personas mayores que eligen pasar tiempo solas intencionalmente meditando leyendo caminando en la naturaleza experimentan una mayor sensación de paz interior que aquellas que buscan continuamente compañía para evitar el silencio la soledad elegida que no es aislamiento es un acto de autocuidado.

Cuando elijo la soledad me elijo a mí mismo es un momento para reflexionar sobre lo vivido reconocer las lecciones del pasado y planificar cómo quiero vivir los días que me quedan es un espacio donde puedo ser auténtico sin máscaras ni compromisos que me ha enseñado a ver la soledad como una oportunidad de crecimiento. 

Caminar solo me conecta con el presente leer un buen libro sin prisas,  saborear cada palabra me hace sentir vivo o incluso simplemente sentarme en silencio con mi gato Vito,  mirando por la ventana me da una paz y calma, que nunca había conocido pero hay más,  la soledad me enseñó a apreciar las relaciones auténticas cuando elijo pasar tiempo con alguien lo hago porque realmente lo quiero no por miedo a estar solo Esto hace que cada momento sea más significativo cada conversación más profunda cada conexión más verdadera.

Esta es una lección que desearía haber aprendido antes la soledad no es un signo de debilidad sino de fortaleza es el coraje de estar contigo mismo de mirar dentro de ti y aceptarte Tal como eres si algo me ha enseñado el tiempo es que el verdadero bienestar no se encuentra en el ruido sino en la quietud no en la multitud sino en la capacidad de estar solo con serenidad la soledad es un refugio no una condena y cuando lo abrazas descubres que tu mundo interior es más rico y amplio de lo que jamás imaginaste 

El cuarto aspecto que no podemos olvidar es el de nuestra energía a medida que crecí descubrí una verdad importante mi energía ya no es infinita cuando era joven podía afrontar cualquier cosa incluso las situaciones y personas más complicadas sin pensarlo dos veces, pero con el tiempo he aprendido a reconocer lo valiosa que es mi energía y lo importante que es utilizarla sabiamente 

Alguna vez te has sentido agotado después de pasar tiempo con determinadas personas esas conversaciones que te dejan exhausto en lugar de inspirado esos encuentros que parecen quitarte todas las fuerzas porque no todas las relaciones son iguales algunas nos nutren nos llenan de alegría nos hacen sentir vivos otras en cambio otras nos agotan como pozos sin fondo que continuamente piden Sin dar jamás nada a cambio.

Ahora protejo mi energía como un tesoro No es malicia es conciencia he aprendido a decir no a los dramas inútiles a los conflictos estériles y a las personas que toman Sin dar jamás ya no me interesa complacer a todos ni resolver problemas que no me pertenecen prefiero invertir mi energía en lo que realmente me enriquece un buen libro que me abre la mente un paseo que me conecta con la naturaleza o una sonrisa sincera que me calienta el corazón 

La ciencia lo confirma sobre la fatiga emocional revelando que nuestro cerebro tiene una capacidad limitada para gestionar la tensión emocional y las relaciones complejas, en consecuencia, elegir proteger tu energía no es egoísta es un acto de amor propio esta conciencia me llevó a vivir con más intencionalidad cada momento que elijo lo dedico a algo o a alguien como un acto deliberado no como una obligación, dejé de intentar ser todo para todos y comencé a ser lo que yo mismo necesito. 

¿Y finalmente tienen la gratitud y el perdón en esta ecuación de la vida?:

He aprendido que la paz interior no se encuentra en acumular riqueza o éxito sino soltando lo que te pesa y nada es más pesado que la ira o el resentimiento que conduce a guardar el rencor que es como caminar con una roca invisible sobre los hombros que te frena te dobla te consume.

Pasé años preguntándome:  por qué ciertas personas me decepcionaron,  por qué ciertas situaciones no salían como esperaba…? pero al final me di cuenta de que el perdón no es un favor que hacemos a los demás es un regalo que nos hacemos a nosotros mismos,  perdonar no significa olvidar ni justificar el daño sufrido significa dejar de permitir que ese mal controle nuestro presente y cada vez que perdono es como si me quitara un peso del corazón dejando espacio para algo más preciado la gratitud por lo que tengo, por las personas que me aman sinceramente, por los pequeños momentos de belleza que hacen que la vida valga la pena ser vivida no necesito una multitud para sentirme completo, me basta la calidez de unas cuantas relaciones auténticas.

Se ha demostrado que cultivar la gratitud tiene efectos positivos en el bienestar físico reduciendo el estrés y mejorando la salud cardiovascular.  Ser agradecido, por lo tanto, no es solo un ejercicio emocional sino una auténtica panacea para el cuerpo y el alma 

Hoy evito a las personas tóxicas, pero también evito los rencores elijo centrarme en lo que importa las relaciones que me enriquecen y en esta elección encontré una paz que desearía haber conocido antes 

¿Soltar lo que pesa esta es la lección más grande que me ha enseñado la vida y a mi edad esta es mi verdadera libertad y tú alguna vez te has parado a pensar en cuánta energía inviertes en relaciones que realmente no te enriquecen? ¿Cuántas veces has elegido guardar rencores que te han consumido en lugar de soltarlos y encontrar la paz? Quizás haya llegado el momento de tomar una decisión consciente proteger lo que te da vida Y liberarte de lo que te pesa. No es fácil, pero es el camino hacia la serenidad. 

¿Alguna vez has sentido la necesidad de cambiar las prioridades, que haces para encontrar el equilibrio y la autenticidad en tu vida?

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
 

La paz interior proviene de no resistirse a la realidad.

febrero 12, 2025


Llevo años intentando perfeccionando el arte de vivir bien. Desde la sencillez hasta la “razón de ser”, mi cultura y los años me han enseñado que hacer las cosas con conciencia, equilibrio y sentido puede contribuir más a una buena vida. Me han convertido en una mejor persona. Pequeños cambios pueden cambiarlo todo. No de golpe, sino poco a poco. Prueba una. Luego otra. Una a la vez. Lentamente. Con conciencia. 

1. Escucha más allá de las palabras
No es necesario decirlo todo en voz alta. A veces, lo que no se dice importa más. Las señales sutiles. El lenguaje corporal, el tono, las intenciones, la energía, las pausas e incluso el sentimiento de una conversación. Esto es el arte de percibir lo que no se dice. La gente es consciente de ello en los negocios, las relaciones y la vida diaria. La gente escucha con todo su ser. Presta atención, no solo a las palabras, sino al sentimiento que hay detrás de ellas. Un amigo dice: “Estoy bien”, pero su voz está tensa. No está bien. No necesitas presionar. Simplemente estar ahí. Debemos aprender a reducir la velocidad. A observar. A escuchar verdaderamente.

2. Aprender, romper, dominar
El crecimiento ocurre en tres etapas: Primero, sigues las reglas. Practicas. Absorbes. Haces lo que debes. Un artista marcial practica movimientos básicos. Un chef sigue recetas al pie de la letra. No cuestionas. Simplemente aprendes. Luego, comienzas a doblar las reglas. Experimentas. Te adaptas. Cuestionas. El artista marcial modifica las técnicas. El chef juega con los sabores. Te alejas de la forma estricta y la haces tuya. Finalmente, trasciendes las reglas. No solo sigues. Simplemente haces. Tus movimientos son instinto. Tu trabajo es sin esfuerzo. El artista marcial fluye. El chef crea sin pensar. Se aplica a todo: arte, trabajo, vida. No apresures ningún proceso. Pero una vez que sepas qué funciona, no lo conviertas en una verdad absoluta. Sigue expandiéndote y experimentando. Primero, imitas. Luego, experimentas. Finalmente, lo haces tuyo. Eso es maestría. Eso es aprender, romper, dominar

3. Convierte el gasto consciente en un hábito
El estrés por el dinero es estrés de la vida. Convierte el gasto consciente en un hábito es el método del presupuesto simple y de la vieja escuela. Sin aplicaciones ni hojas de cálculo complicadas. Solo un cuaderno, un bolígrafo y cuatro preguntas: ¿Cuánto dinero tengo? ¿Cuánto quiero ahorrar? ¿Cuánto estoy gastando? ¿Cómo puedo mejorar? La idea es simple: haz un seguimiento de tus gastos, reflexiona sobre ellos y toma decisiones intencionales. Convierte el gasto en un acto consciente. No solo pasas una tarjeta, sino piensa: ¿Realmente necesito esto? ¿Aporta valor? Los pequeños hábitos monetarios conducen a una gran libertad financiera.

4. Deja tu huella en la vida. En Japón, muchas personas no tienen firmas. Utilizan sellos llamados Hanko. Es un símbolo de identidad. Hanko es un sello personal. Una marca de identidad. Todos dejamos huellas: en personas, lugares y el mundo. A través de nuestro trabajo. A través de la amabilidad. A través de lo que construimos y creamos. Tu sello personal es la prueba de que estuviste aquí. Es la forma en que tratas a las personas. El trabajo que haces. Hazlo tuyo. Steve Jobs dijo una vez: "Estamos aquí para dejar una huella en el universo". Eso es un sello personal.

5. Deja ir lo que no puedes controlar
Algunas cosas no cambiarán, sin importar cuánto deseemos que lo haga y no se puede evitar. Es una mentalidad de dejar ir. La crisis de nuestro tiempo. Las incertidumbres de la economía. Cómo la gente piensa y te percibe. Preocuparse no lo solucionará. Acéptalo y concéntrate en tu círculo de influencia. Dejar ir la lucha sin sentido. Concéntrese en lo que puede cambiar. No malgaste energía en lo que no puedes. Aceptar la realidad o lo que es reduce la ansiedad. Debemos practicar en deja ir lo que no puedes controlar y aceptar retrasos, contratiempos e incluso pérdidas personales con una fortaleza silenciosa. Cuando las cosas van mal, recuerde: algunas cosas no cambiarán, sin importar cuánto deseemos que lo haga. Luego, da el siguiente mejor paso.

6. Trasciende lo aparentemente insoportable con fortaleza y dignidad.
No siempre puedes elegir lo que sucede en la vida, pero puedes elegir cómo responder. Aprendamos a mantener la calma bajo presión. Mantenerse firme cuando las cosas se desmoronan, significa "soportar con paciencia y dignidad. Yo creo que muchas veces el sufrimiento es inevitable. Pero quejarse no arregla nada. La fortaleza proviene de seguir adelante, de enfrentar los obstáculos con una resiliencia silenciosa. Los sobrevivientes de los desastres miran más allá del dolor. No se rompen. Eso es trascender lo aparentemente insoportable con fortaleza y dignidad. Ponte el sombrero de la calma cuando sientas que las cosas se están desmoronando. Enfréntate al juramento con una fortaleza silenciosa.

7. Reflexiona sobre la simplicidad.
La simplicidad es un círculo dibujado de un solo trazo. Representa la imperfección, la completitud y el valor del presente. Los monjes zen lo pintan de un solo trazo, sin ediciones ni correcciones. Como la vida. Una vez que el pincel se mueve, no hay vuelta atrás. Tú y yo vivimos en una simplicidad. Inacabado, imperfecto, siempre en proceso de transformación. No necesitamos ser perfectos para estar completos. Solo necesitamos estar presentes. Algunos son abiertos. Otros son cerrados. Un círculo abierto significa crecimiento, movimiento y posibilidad. Uno cerrado significa completitud, aceptación, paz. Ambos son correctos.

8. Saber cuándo es suficiente.
La felicidad no está en el próximo gran logro. O en el próximo resultado. Saber estar satisfecho con lo que se tienes, significa saber que tienes suficiente. Aprecias lo que tienes ahora. La satisfacción es el camino a seguir. Esta actitud nos enseña a apreciar lo que ya está aquí. No significa que dejes de crecer. Significa que dejas de necesitar más para sentirte completo. La gratitud aumenta las hormonas de la felicidad. Observa lo que es suficiente, no lo que falta. Imagina menos lo que no tienes. Más paz. Eso es estar satisfecho con la propia situación.

9. Encuentra la armonía interior en todas las cosas.
Encontrar la armonía interior en todas las cosas es equilibrio, paz y aceptación. No perfección. No control. Solo estar a gusto con la vida tal como es. La vida siempre nos llevará en mil direcciones. El trabajo, el dinero, las relaciones, el futuro... es abrumador. La armonía y la alegría de vivir es un recordatorio para bajar el ritmo. Para integrarse con la vida, no luchar contra ella. Es aprender a fluir en lugar de forzar las cosas. No tienes que arreglarlo todo. Solo tienes que encontrar tu propia sensación de paz dentro de ella.

Nunca llegará el día en que finalmente estemos al mando de las cosas. Deja que las cosas sean. Fluye con ellas. La paz interior proviene de no resistirse a la realidad.

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
 

La telaraña oscura de mis pensamientos.

febrero 7, 2025


A veces, pienso tanto que no existo. Busco tanto, que no encuentro. Me angustio tanto, que desaparezco. Me fundo con el salvapantallas de mi vida, me cuelo en una nube gris de miedos y rutinas. Me dejo cubrir por la telaraña oscura de mis pensamientos más tristes… Me oculto tras la cortina de mi vida… El lugar donde permanecí escondida mientras ensayaba para vivir y perdía momentos. Me disuelvo en un desagüe de risas perdidas que esperaban turno para salir a escena y quedaron atrapadas en mi garganta. Me fundo con el abrazo cálido de la desesperanza. Con las ganas de ceder y tocar lo obvio, lo necesario, lo conocido.

Siempre esperando que empiece una función que nunca empieza. Siempre rogando un milagro que no llega. A veces, camino tanto que nunca llego. Porque ando en círculo. Porque no salgo de mis límites ni surco más que mis entrañas dolidas y rotas. Porque vuelvo una y otra vez sobre mis pasos dudosos. Porque piso mi sombra y me mezclo con el manto oscuro de esta noche tan líquida, tan hermosa, tan extraña. Y yo sigo dando vueltas tan rabioso, tan arisco, tan enfadado. Y me pierdo las estrellas que brillan como si reventaran porque llevo puesta una capa roja y miro al suelo.

A veces, sólo ven mis labios las paredes desnudas de mi alma cuando buscan besos. Las esquinas de mi cuarto pequeño de sueños por cumplir y las puertas de mi armario repleto de ropa incómodos por estrenar, como mi vida. A veces, parece que vuelvo, pero en realidad no he salido de mí. No he hecho más que circundar mis miedos y bordear mis heridas para ver que siguen abiertas.

Creo que vivo, pero sólo pienso que vivo. Siento que vivo, pero siento poco, porque apenas habito fuera de mis angustias. Me gusta mecerme en mis imperfecciones y bucear en mis errores favoritos. Estoy aprendiendo a quererme así… A veces roto y otro cosido. Aturdido por no ser y cansado de habitar este cansancio dulce que es el sueño de los que no saben que duermen y por ello nunca despiertan. Con ganas de vivir y salir de mí para explorar el mundo a partir de mis ojos hambrientos. Con la furia de una bestia que estuvo encerrada y la paz de quién confía en que los sueños se cumplen. Con la esperanza de dejar la jaula que yo misma construí para protegerme de mí mismo y ver el mundo sin tocarlo y sin bajar del tren ni mojarme con la lluvia…

Me he perdido media función por la necesidad de amortizar miedos y no gastar zapatos. Por si llegaba el diluvio o todos se giraban para reírse de mi nuevo paraguas, lluvia-suelo Y ahora, tengo prisa por caminar descalzo y arañarme los pies con la vida. Por pisar la hierba mojada y caer rendido ante la lluvia más intensa. Tengo ganas de besos y de versos. De tropiezos y nubes negras… De trapecios gigantes desde los que caer e historias hermosas en las que perder las llaves para no poder regresar nunca a mi vida diminuta y aburrida.

He pagado mi descortesía para con la vida no viviéndola. He cumplido condena morando con mis demonios en un inframundo de aburrimiento pequeño y asequible…

Cien años y un día esperando. Casi me vuelvo loco y me salen escamas. En mis ojos salvajes hay un poco de todas las noches soñadas buscando risas y alegrías accesibles. A veces, tengo tantas ganas de salir de mí mismo que la impaciencia me cierra todas las puertas. Y sólo la lluvia me calma.

Patricio Varsariah.
Solo se vive una vez, pero si se hace bien, una vez es suficiente.
 

¿Por qué nos cuesta tanto tener tiempo de calidad?

febrero 6, 2025
Parpadeo y el día se acaba. Nos despertamos, revisamos nuestros teléfonos, nos apresuramos a trabajar, nos ahogamos en correos electrónicos y nos tiramos a la cama. Luego lo hacemos todo de nuevo. Trabajo, familia y compromisos sociales que se repiten inconscientemente. Ser requiere tiempo de calidad. 

El otro día, recibí un mensaje de un lector que me decía: estaba jugando con mi hija. Tiene siete años. Dejó de jugar y me miró. "Papá", dijo, "¿me estás escuchando?". Me avergoncé. Estaba escuchando a medias mientras también pensaba en el trabajo. Mi hija se merecía algo mejor. Se merecía toda mi atención. Intento hacer un esfuerzo consciente. Guardo mi teléfono cuando estoy con ella. Intento escuchar. Escucho realmente sus historias de la escuela. No solo espero mi turno para hablar. Es difícil. Mi mente divaga. Me distraigo. Pero sigo intentándolo. 

Mi estimado lector, los niños son geniales para recordarnos lo que es importante. Necesitan conexión. Quieren ser vistos y escuchados. Los niños dan un empujoncito para que bajemos el ritmo. Debemos aprender mucho de los hijos. Todos necesitamos tiempo de calidad para nosotros también. Necesitamos recargarnos. Necesitamos volver a nuestro interior. Necesitamos recordar quiénes somos fuera de nuestros roles como empleados, padres y socios.

¿Por qué nos cuesta tanto tener tiempo de calidad?

Creo que es porque hemos olvidado cómo estar presentes. Siempre estamos en otro lugar: físicamente en un lugar, mentalmente en otro. Tus momentos pasados de amor y conexión te hacen más sabio de forma duradera. 

¿Dónde está todo el tiempo de calidad para conversaciones significativas? ¿Dónde está todo el tiempo para las personas que importan en nuestra vida? O mejor aún, ¿dónde está todo el tiempo para ser yo mismo? Sin distracciones. Solo paz y tranquilidad en tiempo real, aunque siempre estamos en otro lugar.

Nos sentamos juntos, pero estamos separados en silencio. Nos encanta hacer varias cosas a la vez. Pero rara vez somos conscientes de lo que estamos haciendo. Las parejas viven juntas como extraños. Lo veo en los restaurantes. Las parejas se sientan en silencio, cada una perdida en su propio mundo digital. Los amigos se reúnen, pero apenas hablan. Los padres miran sus pantallas mientras sus hijos juegan cerca. Incluso cuando estamos juntos, no estamos realmente juntos. 

Es triste. Pero, ¿a qué precio? Los niños crecen. Los padres envejecen. Los amigos siguen adelante.

El tiempo de calidad no tiene tanto que ver con el tiempo; tiene que ver con la atención, el cuidado y estar presente con todo tu ser. Diez minutos de conversación totalmente concentrados pueden significar más que horas de presencia a medias.

El tiempo de calidad no se está escapando. Lo estamos regalando.

Para mí, la felicidad tiene que ser real: una vida hecha de conversaciones reales, de pasar tiempo de calidad con amigos cercanos, paseos por la naturaleza y el bosque, meditar, sentir gratitud real, leer buenos libros, poder estar en el momento y escuchar los sonidos de la naturaleza.
La conexión real requiere esfuerzo. Pero estamos demasiado ocupados, demasiado cansados, demasiado distraídos.

¿Cómo recuperamos ese tiempo de calidad? 

Empecemos por reducir la velocidad. Piense en las cosas que disfrutas haciendo. ¿Qué te hace sentir vivo? ¿Qué te hace perder la noción del tiempo? Sea lo que sea, hazte tiempo para ello. Sé intencional. Consciente. Prográmalo si es necesario. Hazlo no negociable. Guarda el teléfono. Cierra tu computadora portátil. Estar presente con las personas que amas. Jugar un juego. Sal a caminar. Tener una conversación. Escuchar de verdad. Hacer contacto visual. Ríete. Conectar. El tiempo de calidad también puede significar leer un libro con tu hijo. O leer un buen libro solo. Puede ser dar un paseo con tu pareja.

Planifica tiempo sin tecnología. Pequeñas cosas, gran diferencia. Porque al final, nadie recuerda las horas que pasaste en TikTok. Pero recordarán cómo los hiciste sentir. Recordarán la sensación de ser realmente vistos. No perdamos eso. La clave es estar presente y conectar. Y habitar plenamente nuestras experiencias a medida que ocurren. Sin preocuparnos por el pasado o el futuro. Simplemente ser. Es difícil. No es fácil. La vida seguirá intentando interponerse. Pero vale la pena. El tiempo de calidad es una inversión en nuestras relaciones y en nosotros mismos.

Estar presente está subestimado. Pero vale la pena. Dondequiera que vayas, ahí debes estar. Todos necesitamos actividades que nos devuelvan la calma interior. Todos necesitamos tiempo para recargar energías. Si no hacemos tiempo para estas cosas, nos agotamos. Nos volvemos irritables y resentidos. Perderemos nuestra conexión con nosotros mismos y con las personas que amamos. El tiempo de calidad es necesario para nuestra salud mental, emocional y física. Es valioso para nuestras relaciones. Para nuestra felicidad. Las personas que amas se lo merecen.

El tiempo de calidad no se pierde ni se va. Solo está enterrado bajo distracciones. Sácalo. Mantenlo cerca porque la vida no está hecha de años. Es una experiencia minuto a minuto en tiempo real. Esos momentos de flujo en tiempo real. Tiempo para hablar. Tiempo para escuchar. Tiempo para simplemente ser.
Son todo para la buena vida. 

Este año quiero hacer de la conexión, la concentración y la escucha una forma de vida. Guardo el teléfono cuando estoy escribiendo, cuando estoy con mi gato Don Vito, cuando estoy con la familia. Intento disfrutar del aquí y ahora. Es una lucha. No siempre lo hago bien, pero lo intento. Estoy trabajando en ello.

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
Solo se vive una vez, pero si se hace bien, una vez es suficiente.

 

Una verdad poderosa por la que vivo.

febrero 3, 2025


Yo era uno de esos niños que esperaba mucho de la vida. Pero luego la vida comenzó a llover sobre mí. Tuve que adaptarme rápidamente. Crecí rápido. Tenía que hacerlo. Pero mi infancia fue divertida y emocionante. Me hizo quien soy. Y por eso, estoy agradecido. La vida es dura e indiferente a nuestro dolor. Pero ahora puedo elegir mi dificultad. Podría quedarme en el ciclo de queja, apatía, desesperación y repetir. O podría elegir una dificultad diferente. La dificultad de estar presente para mí todos los días. Si no lo hago, el universo la elegirá por mí. Y no quiero eso.

Una vez que sabemos realmente que la vida es difícil, una vez que realmente lo entendemos y lo aceptamos, entonces la vida ya no es difícil. Porque una vez que se acepta, el hecho de que la vida sea difícil ya no importa. El verdadero compromiso con cualquier cosa es difícil. Dejar ir es difícil. Despertar todo tu ser es difícil. Las relaciones son difíciles. Ser consciente es difícil. Ser responsable es difícil. Hacer algo que valga la pena es difícil. Crecer es difícil. Mantenerse igual también es difícil. La forma en que elijo mi dificultad es la forma en que vivo.

Cada vez que pospongo un compromiso difícil, la dificultad no desaparece. Aparece más tarde, más grande y más difícil de controlar. Las cosas difíciles que ignoro hoy se convierten en la crisis con la que lidiar mañana. Ponerse en forma es difícil. Pero también lo es sentirse fuera de forma. Ahorrar dinero es difícil. Pero también lo es estar en bancarrota. Construir una relación es difícil. Pero también lo es sentirse solo. Despertarse temprano es difícil. También lo es atravesar el día sin estar preparado. Decirles no a las distracciones es difícil. También lo es sentir que estás atrasado en la vida. 

Una conversación difícil es difícil. También lo es vivir con resentimiento. Aprender nuevas habilidades es difícil. También lo es ser reemplazable. Crecer es difícil. También lo es quedarse estancado. Eliges tu dificultad. Evitar las cosas difíciles no funciona. Pero puedes elegir tu dolor con intención.

Eliges la lucha que te hace avanzar o un día te despiertas atrapado en una lucha que nunca quisiste. Elegí mi década difícil: trabajar para mí mismo, escribir todos los días, compartir lo que sé en público, construir una mejor relación conmigo mismo, enfrentar mis emociones fuertes para dejar de reaccionar a experiencias fuera de control. 

Cuando te encuentres contra un muro, echa raíces como un árbol, hasta que la claridad surja de fuentes más profundas para ver por encima de ese muro y crecer. El crecimiento lleva tiempo. Los muros no desaparecen de la noche a la mañana, pero cuando echas raíces, sucede algo asombroso. La claridad llega. Comienzas a ver más allá del obstáculo y, un día, lo superarás. No se avanza en la vida evitando la incomodidad, sino manteniéndote firme, haciendo el trabajo y creciendo más allá del obstáculo.

Las cosas difíciles vendrán de cualquier manera. La diferencia es si te empujan hacia adelante o te frenan. No puedes saltar duro, solo puedes elegir de qué tipo. Evitar las decisiones difíciles no hace que la vida sea más fácil, la hace más pequeña. En algún momento, o tomas el control o la vida elige por ti.

¿Qué cosa difícil estás evitando? Tal vez sea comenzar un nuevo hábito, terminar con uno tóxico o enfrentar un miedo. Tal vez sea tener esa conversación difícil. O comenzar un proyecto personal que has estado posponiendo. O simplemente decir no a algo que no se alinea con tus objetivos. Sea lo que sea, no esperes a que te elija a ti. Elígelo primero. Todavía te queda el 90 % del año. Ese 90 % es para elegir cosas difíciles que te impulsen hacia adelante. No las cosas difíciles que te frenan. Eso es mucho tiempo para dar un paso adelante. Elige lo difícil que te cambie a quien quieres ser. Elige lo difícil que te acerque a la vida que quieres.

Si no puedes superar tus tensiones, tus problemas y tu dolor, no puedes crear un nuevo futuro en el que esas cosas no existan. Elegir lo difícil es la forma de crear un futuro en el que tus factores estresantes se minimicen. Puedo elegir quedarme atrapado en un ciclo o puedo elegir lo difícil. Elegir lo difícil significa romper patrones. La vida siempre te dará cosas difíciles, pero tú decides cuáles valen la pena. Elige lo difícil que te haga avanzar. Elige lo difícil que construya la vida que quieres. Lo difícil que elijas hoy se convierte en la base de la vida que construyas mañana. Y así es como creas un futuro del que estés orgulloso. Cuando elijo lo difícil, elijo el crecimiento.

Elijo la auto evolución. Elijo convertirme en la mejor versión de mí mismo. Y es una sensación increíble. El modo difícil es el único camino a seguir. Creer que debería ser fácil lo hace más difícil. Muchos de nosotros nos quedamos atrapados en esta mentalidad de “la vida me sucede”. Nos sentimos víctimas de nuestras circunstancias. Nos quejamos de nuestros trabajos, nuestras relaciones y nuestra falta de tiempo. Pero no hacemos nada para cambiarlo. No eres una víctima.

La vida no te está sucediendo. Te está respondiendo. Cada acción (o inacción) crea tu realidad. Es más fácil decir: “Así es como es” que admitir: “Me da miedo intentarlo”. Tienes que desarrollar callos en tu mente. Superar las cosas difíciles te llevará lejos. A nadie le gusta levantarse temprano, ir al gimnasio o tener conversaciones difíciles. Pero ahí es donde se produce el cambio. La incomodidad en todas las cosas es el camino a seguir. Es la señal de que estás vivo. Es la prueba de que estás creciendo. No tienes que tenerlo todo resuelto. Solo tienes que empezar. Y presentarte a ti mismo todos los días. 

Quien tiene un por qué puede soportar casi cualquier cómo. Encuentra tú por qué. ¿Cuál es la vida que quieres? ¿Cuál es la persona en la que quieres convertirte? Esa es tu pista. Elige lo difícil. Elige tu crecimiento. Elige tu mejor vida. Hazlo con miedo. Hazlo de manera imperfecta. Pero haz las cosas difíciles. Comienza despacio si es necesario. Simplemente comienza. No será fácil. ¿Pero quedarse estancado? Eso es peor.

Estaba pelando una manzana roja cuando de repente comprendí que la vida solo me daría una serie de problemas maravillosamente insolubles. Con ese pensamiento, un océano de profunda paz entró en mi corazón y comprendí que la vida es una manzana, debes morderla con su piel.

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
Solo se vive una vez, pero si se hace bien, una vez es suficiente.
 

Cada día.

enero 28, 2025


Cada día se abre ante nosotros una ocasión extraordinaria para escuchar a nuestro corazón, olvidarnos de la imposibilidad, disfrutar el camino y devolverle a los sueños el decoro, la importancia y el lugar que merecen. Es hora de levantar la voz y recordarnos que solo tenemos una vida y que tiene que valer la pena.
                                                                                                                                                                                                                         Escribo solamente palabras como hilos que entretejen mi historia; mis luces y mis sombras; mi cotidiano y mis imposibles; mis anhelos y mis motivos de celebración; mis tristezas y mis mil maneras de ponerme de pie tantas veces. 
                                                                                                                                                                                                                          Palabras como la prueba eterna de que he vivido, de cuánto el corazón ha latido, de todo lo que mis ideas buscaron, defendieron, resignaron, asumieron.  Palabras como amores no aferrados, desapropiados, libres. Palabras como el eco de un sueño, como el eco infinito de los sueños que todavía no digo en voz alta. Palabras como puentes, como el coraje que no tengo a veces en mis ojos. Palabras como espejos de mi modo de mirar la vida.
                                                                                                                                                                                                              Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.

Pd.-No trates de racionalizar mis "mensajes "; más bien reflexiona desmenuza y aplica las ideas que obtengas, y lo mas importante Disfruta.